1st April 2008

La rifa del tigre

A pesar de que mi tendencia hormonal de periodista me empuja hacia el escepticismo y de que la experiencia indica que en la jungla de la guerra y la política la mentira suele ser el lobo y la verdad suele ser la oveja, tengo la sensación de que en el episodio de los computadores de las Farc los contenidos son genuinos y el material, explosivo. Esto otorga formidable arsenal al gobierno de Álvaro Uribe, pero al mismo tiempo, ya veremos por qué, lo obliga a caminar con pies de plomo y cerebro atento.

Hay razones para dudar de la veracidad del computador de ‘Reyes’: 1) La política es territorio donde se miente todos los días.
2) La ética militar incluye la mentira como parte de su estrategia.
3) En tiempos de guerra, según afirma un viejo aserto, “la primera víctima es la verdad”. 4) Con sus falsos positivos, sus acusaciones temerarias contra opositores y otros embustes, este Gobierno y este ministro, el de Defensa, no han ganado propiamente fama de sinceros. 5) Parece curioso que en el bombardeo del campamento de las Farc en Ecuador hayan sobrevivido los computadores. 6) Metidas de pata como la de El TIEMPO y la fotografía errada del “canciller ecuatoriano” en la selva muestran que, a la hora de suministrar información envenenada, las fuentes oficiales no son particularmente cuidadosas.

Las razones anteriores invitan a no tragar entero. Pero otras hacen pensar en la veracidad de la historia: 1) La especificidad de los datos: abunda en el computador la información comprobable; no se trata de aseveraciones abstractas. 2) El lenguaje: ni los más dotados novelistas o libretistas de televisión serían capaces de recrear con tanta fidelidad, tan convincentes errores gramaticales y tan inesperados giros en el lenguaje que figura en los textos del aparato. 3) El poco tiempo de que dispusieron los “falsificadores” para armar tan convincente tramado de mensajes. 4) La reacción de los incriminados: ¿cuál fue la respuesta de los presidentes Chávez y Correa cuando el computador los incriminó por nexos con las Farc? Al principio, timidez; enseguida, bravuconadas; más tarde, negación de los hechos; al final, recurso a los chistes. ¿Por qué ninguno saltó de inmediato a exigir una verificación profesional independiente? Si a Chávez o Correa les atribuyeran la paternidad de un recién nacido, ¿harían bromas o más bien pedirían cuanto antes una prueba de ADN? La prontitud con que aceptaron la reconciliación en Santo Domingo, tras la grave invasión de Uribe y el calibre de los insultos proferidos contra él, habla más de sus posibles temores que de su supuesta magnanimidad. 4) El interés del gobierno colombiano por obtener una inspección tecnológica calificada y neutral de los materiales es signo de transparencia. 5)
Lo que más me inclina a creer en la versión oficial -siempre ad referéndum del peritazgo de Interpol- es la gravedad de las acusaciones formuladas. Resulta difícil pensar que nuestro gobierno cometa la irresponsabilidad histórica de montar una farsa de semejante tamaño y consecuencias.

Mosquea, sí, que las autoridades descalifiquen el computador de los paramilitares, pero acojan el de la guerrilla. Esto muestra la incoherencia de su política (o de la política, en general, porque puede decirse lo contrario de quienes consideran válido el computador de ‘Jorge 40′ mas no el de ‘Reyes’), pero no que mientan.

Pronto se conocerá el resultado de la inspección. Me preocuparía si dictaminara que el contenido es falso. Pero más me inquietará si confirma que es veraz. En este caso: ¿tiene ya claridad el Gobierno sobre lo que va a hacer? ¿Resolverá el problema en conversaciones bilaterales? ¿Promoverá un escándalo internacional de prensa? ¿Presentará denuncia formal ante algún organismo? ¿Optará por el silencio extorsivo? ¿Se resignará a un piadoso olvido?

Cuidado, porque de cualquier manera está a punto de ganarse la rifa del tigre.

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28th March 2008

Consultas sobre lenguaje

El creciente interés por los temas de lenguaje y el creciente prestigio académico del autor de esta columna han atraído numerosas consultas de ciudadanos que quieren despejar dudas sobre el uso del español.
P – ¿Son sinónimos español y castellano?
R – Solo si se refieren a la lengua. De resto no, porque no todos los españoles son castellanos, y la mayoría de los caballos de paso castellano ni siquiera son españoles.

P- ¿Es verdad que el español es más fácil que otras lenguas por tratarse de un idioma fonético, es decir, que se pronuncia como se escribe?
R – Sí, siempre y cuando tenga en cuenta que la “h” se escribe pero no se pronuncia, como también ocurre a la “u” después de “g” y antes de “i”, “e”; que la “k” suena como la “c”, pero solo si la “c” va acompañada de “a”, “u”, “o”; que la “s” suena en América como la “z” y como “c” cuando esta va acompañada de “e”, “i”; que la “q” suena como la “k”, pero necesita siempre la compañía de la “u”; que la “g” suena como la “j” antes de ciertas vocales; que la “v” se pronuncia como la “b”; y que la “ll” y la “y” se parecen mucho. Pero, descontadas estas y otras pocas excepciones más, es un idioma fonético muy fácil.

P- En estos tiempos, ¿cumplen algún papel las tildes, que han ido desapareciendo?
R -Si desaparecieran las tildes, los curas no predicarían desde un púlpito sino desde el pulpito, que es una especie de calamar; licito y lícito serían lo mismo, cuando a menudo son opuestos; los cánticos celestiales serían canticos de bebé; el inglés se convertiría en las ingles; y presidió no sería el pasado de un verbo sino el futuro de todo criminal.

P-¿Cuál es el origen de la palabra perífrasis, que quiere decir circunloquio, ambage, rodeo?
R – “Perífrasis” viene del latín: “peri”, que quiere decir peras, y “frasis”, que signifi ca frases. Quien utiliza una perífrasis les da rodeos a las frases como si fueran peras.

P- ¿Hay alguna excepción a la norma de que el masculino de los sustantivos se forma con la terminación -o, como en panadero, marinero, gato, y el femenino con -a, como en panadera, marinera,
gata…?
R – Muchas. El acero es una cosa y la acera es otra; la bota no es la pareja del bote; la pica no tiene pico; la rata no tiene un rato libre; el morado es un color y la morada una casa; la loma tiene lomo, pero el lomo no tiene loma; el perico no ofrece los peligros de la perica y un libro puede pesar más de una libra.
P- ¿Es cierto que la palabra perro es de origen desconocido?
R – Si es de origen desconocido, se llama gozque.

P -Oí decir que da igual pedir cebiche, sebiche, seviche o ceviche. ¿Me lo confirma?
R – Las cuatro están aceptadas. También le confirmo que, como consecuencia, usted puede sufrir agrieras, hagrieras, agruras y hagruras.

P – ¿Qué pasaría si prescindimos de la ñ, que tantas complicaciones produce en los computadores?
R – El extrañamiento de la ñ haría mucho daño al español, pues tenemos enorme cariño por esa letra de la que solo es dueña nuestra lengua; la gente dejaría de bañarse, se acabaría la ropa de paño, nadie empeñaría sus bienes; no habría años sino meses, niños sino adultos, sueños sino pesadillas, moños sino trenzas, mañanas sino tardes, piñas sino plátanos, caños sino tubos, bisoñés sino pelucas, mañas sino trucos y antioqueños sino paisas. Se acabarían los madrileños, los limeños y los españoles: sería realmente una extraña hecatombe…

P – ¿Por qué en español no importa el orden de las palabras en la frase?
R – ¡No quien importa dijo que! Lo es no mismo “cómo no” que “no como”…
P- Para formar diminutivos, ¿da igual emplear los sufijos -ico, -ito o -illo, como gatico, osito y perilla?
R – No da igual: es distinto gatico que gatillo, osito que osico y perilla que perica.

P- ¿No le parece un abuso machista que la palabra masculina englobe ambos géneros, como decir “el colombiano es buen trabajador” o “nada más dañoso que el cerdo”?
R – No sé si será machista, pero es económico. Porque, como decía alguno, no podemos cambiar hasta los refranes para decir “El mejor amigo y amiga del hombre y la mujer es el perro y la perra”…
POR DANIEL SAMPER PIZANO
Article:

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25th March 2008

Farc International Corporation

Los computadores de las Farc han revelado muchas cosas interesantes, confirmado otras que se sospechaban y aportado más de una sorpresa gorda. Una de estas últimas es que ellas son, como supuso hace poco en lúcido artículo el ex guerrillero salvadoreño Joaquín Villalobos, “la insurgencia más conservadora del continente, que envejeció en la Colombia rural profunda”, pero también una organización empeñada en mantener nexos con gobiernos y grupos de muchos países del mundo.

Un inventario realizado a partir de los contenidos de los computadores, de la identidad de los guerrilleros muertos en el invasivo ataque colombiano y de otras fuentes arroja vínculos -fuertes o tenues, perversos o legítimos, institucionales o de otra índole- con decenas de gobiernos o entidades internacionales.

Los principales son, por supuesto, Venezuela y Ecuador. Pero también hay nexos con Cuba, Estados Unidos, Francia (que alguna vez envió helicópteros a la frontera con Brasil en un absurdo intento por rescatar a Íngrid Betancourt), México, Dinamarca, Suiza, Suecia, España, Alemania, Holanda, Bélgica, Turquía, Libia e Irlanda.

Algunos de estos entronques no pasan de ser mensajes de simpatía, como ocurre con ciertas organizaciones políticas europeas. Pero otros van más allá. Las cartas de ‘Raúl Reyes’ dicen que las Farc dieron dinero a la campaña del presidente del Ecuador, Rafael Correa, y la recibieron del venezolano, Hugo Chávez. En algunos casos, como los de los gobiernos cubano, suizo, francés y español, los vínculos son resultado de su transparente intermediación en el conflicto o por acuerdo con Colombia.

Los nexos extranjeros con las Farc tienen, pues, pelambres muy variadas y pueden caber en una o varias de las siguientes categorías:

* Contactos por convicción, como los de Hugo Chávez y el presidente nicaragüense Daniel Ortega (el “hermano” de ‘Tirofijo’).

* Contactos por temor, como los del ecuatoriano Correa y, en alguna medida, Chávez.

* Contactos “pedagógicos”, pues las Farc son también una especie de escuela guerrillera a la vieja usanza. Como alumnos llegaron, seguramente, los estudiantes mexicanos muertos en el bombardeo del campamento de ‘Reyes’.

* Contactos por coincidencia de intereses, como los que pueden haber tenido las Farc con los grupos armados de Irlanda (Ira) y España (Eta). Recordemos que tres irlandeses estuvieron presos en Colombia por vínculos con la guerrilla.

* Contactos por negocios, como el contrabandista de armas ruso Victor Bout y el narcotraficante brasileño Fernandinho Beira-Mar.

* Contactos con espontáneos noveleros, lagartejes o pseudoacadémicos, como el profesor norteamericano Jim Jones, corresponsal de ‘Reyes’ desde Washington.

* Contactos con organizaciones ingenuas, particularmente europeas, que aún sueñan con guerrilleros románticos guevarescos, como el sindicato danés de la construcción que donó 2.000 dólares a las Farc hace unos meses.

* Contactos de entidades y personas que consideran seriamente la posibilidad de ayudar en la solución del conflicto. En este último abanico hay políticos de varios países, jefes religiosos y prestigiosos intelectuales.

Como se ve, de todo florece en la viña del señor ‘Marulanda’. Lo innegable es que las Farc son anacrónicas en su manera de ver la lucha política, pero no en sus relaciones exteriores. La muerte de Reyes, hábil canciller, debilitará algunos de estos nexos, y las revelaciones de los computadores -si Interpol sigue confirmando su autenticidad- desnudará muchos otros.

ESQUIRLAS. En contraste, el presidente Uribe, que tan mala prensa tenía en Europa, empieza a ver cómo cambian las cosas. Un encomiástico informe del lunes en El País (España) señala que “los logros (del Gobierno) en materia de seguridad impulsan el despegue económico”; que su economía crece “por encima de la media de América Latina” y que “Colombia sale de la lista negra”. Queda probado que el teflón también funciona internacionalmente.

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18th March 2008

‘Por favor, que no venga Uribe’

Tanto fue el éxito del concierto Paz sin Fronteras, que lo disfrutamos más allá de la frontera. Los noticieros europeos incluyeron imágenes suyas en su menú informativo, el lunes ocupó primeras páginas en España (el ABC lo llamó “El Woodstock iberoamericano”) y muchos pudimos seguirlo minuto a minuto en el exterior a través del canal internacional de Caracol. Fue un consolador contraste con la vulgaridad de Chávez, los bombardeos de Uribe, las camisas de Correa, los desplantes de Ortega, las revelaciones comprometedoras de los computadores, las recompensas envenenadas y las manos tumefactas de las últimas semanas.

Esa multitud multicolor de Cúcuta confirmó lo más interesante de la cuasiguerra grancolombiana: que la pelea entre los gobiernos no afectó a los pueblos. Más importante que reclamar el triunfo o la derrota para cualquiera de los tres países, o aun para la ONU o la paz andina, es conceder el mayor reconocimiento a los ecuatorianos, venezolanos y colombianos que nunca se dejaron contaminar por el clima belicoso general ni copiaron los insultos de Chávez, la agresividad de hecho de Uribe ni la volubilidad de Correa. De haberse contagiado un sector de la ciudadanía con los aires de guerra, no habrían bastado los abrazos dominicanos para aplacar la tensión.

Juanes y los demás organizadores y artistas del concierto supieron interpretar el sentimiento genuinamente fraterno que existe entre nuestros pueblos y lo encauzaron hacia donde podía expresarse de manera más positiva: la música.

Algunos furibistas pretenden nublar el éxito de Juanes con el detalle de que su representante, Fernán Martínez, pidió al presidente Uribe que no asistiera al certamen. Saltaron en Internet los fanáticos que calificaron de “showcito” al multitudinario acto y dijeron que había sido armado por los enemigos del Gobierno.
Otros, en la misma tónica, pretendían que el evento se convirtiera en un desgravio al Presidente colombiano por los epítetos de Chávez. Alguno más alegó que la petición al Presidente de que se abstuviera de concurrir fue producto de la envidia de los artistas, pues ellos sabían “que si iba Uribe con su 83 por ciento de popularidad, se convertiría en el centro de atracción”.

Pienso que la actitud de Martínez no solo fue inteligente, sino valerosa; no todos tienen los cojines de solicitar al Presidente -y menos a un presidente de tanta retranca como Uribe- que no acuda a determinado lugar del territorio nacional. Martínez se lo pidió y explicó por qué: como los otros dos presidentes no estaban programados, la presencia del colombiano habría “desbalanceado el concierto”, le habría transmitido “un tinte político” y habría convertido a Uribe en “la vedette del certamen”.

Así habría ocurrido, en efecto. Lo que quiso ser y fue una celebración de unidad de los ciudadanos, merced a la tarea catalizadora de los artistas, habría degenerado en una ocasión política innecesaria e inoportuna. Dice EL TIEMPO que algunos funcionarios del Palacio de Nariño consideraron que se trataba de un gesto de censura contra el Primer Mandatario. “Él iba a ir como cualquier otro colombiano”, señalaron entre patrióticos pucheros.

Espero que no crean, de verdá-verdá, que el Jefe del Estado es un ciudadano cualquiera. La prueba es el comunicado que emitió la Presidencia, donde explica que Uribe fue desinvitado cuando se aprestaba a acudir al concierto “en compañía del vicepresidente, Francisco Santos Calderón, los Altos Mandos y varios integrantes del gabinete”… No conozco muchos ciudadanos comunes y corrientes que puedan acudir tan bien acompañados a un concierto.

Justo es decir que, si bien el comunicado revela cierto resquemor por lo ocurrido, el propio Uribe ha observado una actitud discreta y tranquila. Y seguro que gozó el concierto desde la sala de su casa. Ahí sí, como cualquier otro colombiano.

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14th March 2008

¡Que viva el tour!

Hace algunos lustros estaba de moda una canción de Alberto Cortez que interpretaba Piero. Se llamaba “Los americanos” y en algún lugar de la letra decía:

Cuando son mayorcitos
se visten de turistas
y se van por el mundo
los americaaaaaanos
en viaje organizado
con romance incluido…

Me hacía mucha gracia la canción. Todavía me la hace. Especialmente los anteriores versos, que pretenden burlarse de los viajes organizados, esos paseos en que le venden a uno en un solo paquete el billete de avión para llegar a la ciudad escogida, el taxi del aeropuerto al hotel, el hotel, el desayuno en el hotel, las propinas, algún espectáculo folclórico, varios recorridos por museos y lugares considerados atracciones turísticas, el taxi al aeropuerto y el tiquete de vuelta a casa.
Nunca me tocó romance alguno, lamentablemente, pero era muy divertida la canción. Lo único es que estaba equivocada. El tiempo y la experiencia me han permitido saber que los que tienen razón en viajar así son los americaaaaanos.

Durante años yo mismo organizaba mis viajes, quizás porque en el subconsciente galopaba la canción de Cortez: gastaba semanas en averiguar itinerarios aéreos y hoteles, mandaba plata anticipada, me tumbaban los taxistas del aeropuerto al hotel, y luego me tumbaban en el hotel exigiendo propinas ilegales; después perdía el tiempo en visitas sin guía a iglesias y monumentos, o tenía que contratar in situ a una señora o un caballero que me relataban larguísimas e inoficiosas historias sobre el lugar. Para evitar una nueva estafa del taxi al aeropuerto, tomaba bus y más de una vez me dejó el avión porque el velívolo hacía incontables paradas en la ruta.

Al final, había gastado mucho más tiempo y una fortuna en un viaje que yo mismo me encargaba de montar, y veía menos y aprendía menos y todo me salía más caro.

Siguiendo consejos de falsos amigos, ensayé internet. Hay una leyenda, ya no urbana sino informática, según la cual un internauta hábil consigue vuelos a Europa por menos de 100 dólares y ofertas de hoteles que lo alojan y le llevan el desayuno a la cama por 20.000 pesos. Mentira. Todo mentira. Aparte de que uno emplea más tiempo en separar un tiquete de avión que en un trasplante de cerebro y que se necesita ser ingeniero cibernético para los múltiples pasos que exigen las ventas a través de la red. Al final, uno se ahorra unos pocos pesos. Pero como tiene que pagar con tarjeta de crédito para cerrar la operación, acaban clonándole a uno la tarjeta y clavándole compras en ciudades que no conoce ni quiere conocer y pasajes alrededor del mundo para dos adultos y un niño.

Lo peor es la sensación de soledad en los tours de montaje doméstico. Nadie lo recibe a uno en ninguna parte y no tiene con quién compartir panes y penas. El viaje organizado, como nos gusta a mí y a los americaaaaaanos, no solo cuenta con apoyo de prójimos en todas las instancias, sino que lo juntan a uno con corderos pertenecientes a otras manadas para acudir juntos a visitas y espectáculos, y uno acaba haciendo amigos del alma para toda la vida. De los cuales no vuelve a saber nada.

Hay quienes optan por fórmulas intermedias, como comprar un paquete de pasajes y hotel, y luego sufren para conseguir taxi y excursiones en la ciudad. Mi consejo desinteresado: compren el tour con todo lo que ofrezca, hasta boletas para ir al baño, si es que las venden. Ganarán en tranquilidad y en tiempo.
- Sí, ganas tranquilidad y tiempo, pero pierdes libertad de movimiento- me decía un amigo que aún no ha alcanzado la maravillosa edad en que uno aprecia la ópera, los melocotones en lata y los viaje organizados.
Y yo le contesto que, mientras más viajo, la libertad de movimiento que más aprecio es la de volver a casa rapidito y sin esfuerzos.

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12th March 2008

Submarinos caseros

Optimista es el que ve aspectos positivos aun en las peores situaciones. Por ejemplo: alguien se rompe una pierna montando en bicicleta y sueña con que lo lleven en silla de ruedas a abordar los aviones. Pesimista es el que solo advierte los matices negativos de una circunstancia. Por ejemplo, alguien gana una bicicleta en una rifa y cree que se caerá, se romperá una pierna y no le permitirán montar en avión.

Voy a los hechos. Hace poco atraparon a Humberto Cuevas Salazar, ingeniero civil que trabajó en una época para la Fuerza Aérea y acabó prestando sus servicios a la mafia del narcotráfico. Por algún remezón interno que no recuerdo, algún enemigo suyo lo delató a la Policía y esta le echó mano en un barrio de Cali.

Ocurre que este opita, apodado ‘Acuario’, no es un reo cualquiera, y aquí es donde entra a funcionar mi teoría sobre el pesimismo y el optimismo. Se trata de un genio de la tecnología, capaz de montar toda una industria secreta e ilegal de submarinos que, lamentablemente, no se proponía defender a la patria ni facilitar a la ciencia la exploración de las maravillosas entrañas del océano, sino transportar droga a escondidas de las autoridades.

Olvidémonos por un momento de la nefanda destinación de las naves y pensemos en la genial operación de la fábrica. Las grandes potencias tienen montadas factorías de submarinos financiadas con cuantiosos fondos estatales; son astilleros gigantescos donde trabajan miles de personas ayudadas por toda clase de equipos sofisticados, grúas, malacates y hornos de fundición. ‘Acuario’, en cambio, se las arreglaba en caletas estrechas y oscuras; tenía que trabajar en la más absoluta reserva y sin dejar rastro para que no lo pillara la Policía, y le tocaba improvisar siguiendo sus conocimientos e instintos. Algunos talleres clandestinos estaban tan lejos de la costa que la operación de traslado implicaba otro despliegue de ingenio y tecnología. Hace siete años se descubrió una fábrica de submarinos en Facatativá; la nave estaba casi terminada, solo le faltaba recorrer cerca de 800 kilómetros hacia el mar encaletada en una tractomula. También en el desierto de la Guajira, oculta con ramas y palos, apareció otra y una más fue descubierta en un río próximo a Buenaventura.

Era, según dicen, un precioso juguete capaz de navegar bajo el agua con tres toneladas de cocaína a bordo. Estos tres y 16 sumergibles más encontró la Policía. Pero se calcula que ‘Acuario’ construyó y lanzó al agua unos veinte submarinos adicionales que han eludido los controles de las fuerzas navales colombianas y gringas.

No me enorgullece, propiamente, la hazaña. Bien sabemos el daño que ha hecho el narcotráfico al país y los desastres que la droga causa en los jóvenes. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Este ingeniero está acusado de graves delitos, mas nadie puede negar que se trata de un genio de la tecnología. Él solo, con la ayuda de unos pocos hombres, fue capaz de montar una señora industria de submarinos -más de 30- en condiciones adversas y bajo la sombra del silencio y la clandestinidad.

El pesimista dirá: “¡Otro colombiano talentoso que se dedica al crimen!”. Pero yo propongo una mirada optimista: tenemos un ministro de Transporte que se ha tropezado con las obras del túnel de La Línea (de la noche a la mañana resolvió que no había que hacer uno, sino dos) y el aeropuerto El Dorado (abrió licitación con un proyecto anacrónico). ¿Por qué no nombrar ministro a Cuevas Salazar? Para un hombre que fabrica submarinos en el patio de su casa, un túnel o un aeropuerto son moco de pisco.

En este punto gritarán los pesimistas: “¿Cómo vamos a premiar con un ministerio a un tipo que estaba al servicio del narcotráfico?” Y yo respondo con un enfoque optimista: le cambiamos la cárcel por el servicio cívico: ya que trabajó tantos años contra los intereses del país, que lo haga ahora en su favor.

Eso sí, con la obligación de convertirse en pasajero de todos los viajes inaugurales de los nuevos submarinos que construya para la Armada colombiana y otros países (porque seremos exportadores). Eso garantizará que ponga máximo esmero en su fabricación. Una cosa es ser optimista y otra es ser pendejo.

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11th March 2008

La crisis grancolombiana vista desde Tumbuktú

Desde que, para alivio de todos, se solucionó la crisis grancolombiana -surrealista y peligrosa-, me obsesiona lo que habrán pensado quienes vieron las imágenes de televisión en algún extremo del mundo sin saber español. Así es como quizás habría descrito lo ocurrido un ciudadano de Yakarta o Tumbuktú:
“Primero salió en la pantalla un señor con cara de presidente y camisa con motivos precolombinos. Ignoro de qué país era, pero tras él colgaba una bandera tricolor y estaba sumamente bravo. El de la camisa precolombina se marchó y más tarde apareció un señor rollizo y de camisa roja que consultaba una libreta y vociferaba. Tras él estaba la misma bandera tricolor, por lo que deduzco que el gordito acababa de darle un golpe de Estado al de la camisa precolombina.

“Pasado un rato vimos de nuevo en pantalla la bandera tricolor, pero el gordito también había desaparecido. En su lugar había un señor de pelo entrecano, gafas sin aro y corbata. Era más bajito que los otros y también estaba muy serio, pero no insultaba.

“Me imaginé que había tumbado al gordito y que el de gafas era el nuevo presidente del país de la bandera amarilla, azul y roja. ¡Tres presidentes en una sola jornada!

“Sin embargo, al día siguiente aparecieron los tres juntos, cada uno con la consabida bandera, en una reunión donde había otros señores con cara presidencial. Me llamó la atención, entre estos, uno de rasgos achinados, cara de mala leche y bigote lacio que usaba chaqueta de cuero.

“Como no sé español, ignoro de qué hablaron, pero era evidente que el de camisa precolombina seguía muy enojado; el bajito de canas lo interrumpía a veces, y el otro hacía gestos de contrariedad. Al llegar su turno, el canoso también se mostró vehemente e indignado.

“Luego habló el de la camisa roja, que, con su inseparable libreta, consumió un largo tiempo. Cuando por fin se calló el gordito, recuperaron el micrófono el de la camisa precolombina y el de gafas. Parecían cada vez más enfurecidos y llegué a temer que iban a irse a las manos.

“Pero de pronto habló un señor chato y de bigote que daba la impresión de ser el jefe de todos. Dijo algunas palabras que debían de ser una fórmula mágica, porque se produjo un cambio total e inmediato de escena.

“El bajito de gafas se levantó, salió casi corriendo, estrechó la mano al de camisa precolombina, luego al gordito y, por último, al de bigote lacio, que conversó unos momentos con él. El gordito los abrazaba a todos muy risueño.

“Era sorprendente ver que estos mismos señores que minutos antes parecían a punto de liarse a trompadas ahora se sonreían y se daban palmaditas en la espalda mientras los demás aplaudían de pie. Supongo que habían acordado un triunvirato para manejar el país de la bandera amarilla, azul y roja.”

La crisis andina se solucionó por la vía del melodrama, al modo latinoamericano, antes de que pasara a mayores y se trasladara a los pueblos. Si hubo un buen ejemplo durante esos tensos días fue el que dieron los ciudadanos, víctimas principales de las peleas de sus mandatarios: no hubo un solo incidente importante que lamentar entre los habitantes que se arropan bajo esa misma bandera que veían abismados en Tumbuktú.

Habría podido ser trágico, pero solo fue telenovelesco. No importa. Mucho mejor así que a los bombazos.

* * * *

ESQUIRLAS. Entre las paradojas recientes, ninguna como la de un sacerdote que expresó en su escrito dominical su dicha por la muerte de ‘Raúl Reyes’. En mis tiempos, los curas rezaban incluso por las almas de los peores criminales. Ahora festejan ciertas muertes con alegría que no parece muy cristiana.

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4th March 2008

No nos pongamos tan contentos

‘Raúl Reyes’ constituye un triunfo militar histórico. De acuerdo: se trata, también, de una gran victoria política para Álvaro Uribe. De acuerdo: la destrucción del campamento estable de las Farc en Ecuador es, además, un estímulo psicológico para los colombianos, cuya entusiasta celebración debería decirles algo a los jefes guerrilleros, empeñados en sostener que el repudio a la guerrilla es invento de la prensa. De acuerdo: los computadores de las Farc exhiben la cobarde e inaceptable colaboración de los gobiernos de Venezuela (ya se sospechaba) y Ecuador con el grupo terrorista.

De acuerdo: la revelación de esos insólitos nexos ha impresionado a la comunidad internacional pues todos los medios de
comunicación informan de ello esta semana.

Pero no conviene dejarse llevar por la euforia tricolor ni el patrioterismo guerrerista (¡hay que ver las barbaridades que se leen estos días en los foros!); resulta indispensable saber qué terreno pisamos, y ese terreno es resbaloso. Para empezar, es peligroso creer que las Farc están acabadas. Lo mismo se dijo en 1990, cuando el gobierno de Gaviria bombardeó Casa Verde, y resucitaron con mayor fuerza. No descartemos, pues, la salida dialogada. Además, reconozcamos que, por vueltas que le demos, la incursión armada en territorio de Ecuador es un acto ilegal, que irrespeta su soberanía y atropella las normas de la OEA y la ONU.
Cómo será de grave, que se intenta defenderlo acudiendo a los argumentos con que Estados Unidos quiso justificar su guerra ilícita contra Irak. Uribe tiene poca formación en Derecho de Gentes, y por eso los dos actos militares internacionales de su gobierno violan la ley: apoyar la invasión a Irak y desbordar la frontera sur.

Muchos ciudadanos tan jubilosos como miopes consideran poco importante esta violación. Pero quita legitimidad a la justísima causa de Colombia contra Chávez y Correa y, en vez de mostrarnos como víctimas de estos siniestros personajes, nos pone en el papel de victimarios. El expediente colombiano contra los dos gobernantes vecinos es contundente: pactos secretos con las Farc, ayuda económica, untuosa complicidad con sus comandantes… Lo pertinente era denunciarlos ante los organismos y la opinión pública internacionales, en vez de acudir a operativos audaces, que nos pueden costar tanto o más que lo obtenido con ellos. Afronta un difícil reto nuestra Cancillería, cuyo clientelismo tradicional y escasa profesionalidad hoy lamentamos. Ojalá salgamos bien librados.

Voto por Rodríguez Zapatero
España elige presidente el domingo. Escogerá entre el actual jefe de gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, y Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular, apoyado por la derecha y la curia paleolítica. Sobran razones para respaldar la continuación de Zapatero, que ha hecho una buena gestión democrática, social y pacifista. Pero me limitaré a su actitud frente a la inmigración.
Mientras Rajoy presenta a los inmigrantes como un grave problema y dedica más tiempo a los pocos miles de extranjeros delincuentes que a los 4 millones de inmigrantes honorables, Zapatero tuvo el valor de reconocer que la mitad del crecimiento económico español de los últimos años se debe a la inmigración.
Gracias a lo que pagan a la seguridad social los inmigrantes es posible sostener a 900.000 jubilados españoles y, también merced a ella, la renta anual del ciudadano promedio subió 623 euros en cinco años. La inmigración enriquece culturalmente a España y garantiza que Rajoy podrá pensionarse sin problemas, pues lo sostendrán los hijos de esos latinos y africanos que mira con sospecha en época electoral.

Como español, votaré el domingo por Zapatero.

La marcha del 6 
Y como colombiano, apoyo la marcha del 6 contra las atrocidades paramilitares. Hoy más que nunca, con las Farc golpeadas, hay que rechazar toda forma de violencia.

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29th February 2008

Estudios

Hace pocas noches, cuando consideré que debía cumplir mis deberes conyugales del semestre, vestí mi bata de seda, me empapé en agua de colonia, puse música romántica, destapé una botella de champaña y me acerqué con intenciones románticas a mi irreemplazable esposa.

¡Quietico! -me dijo-. Eso que se propone hacer es muy peligroso.

Pero si solo le estoy coqueteando – tartamudeé a modo de disculpa–. Pensé que le iba a gustar.

Pues podría costarle caro -respondió, y me estiró un recorte de prensa donde se demuestra científi camente que coquetear quita energía.

Cuánta? Según estudio de la Universidad Javeriana, el hombre gasta 95 kilocalorías por minuto cuando intenta conquistar a una mujer, y ella, en cambio, solo quema 37. El mero intercambio visual consume 11 kilocalorías en la mujer y 3 en el hombre.

Sabiendo cómo es mi mujer cuando deambula con delantal y marrones, lo más probable es que le cueste a quien la ve 376.159 kilocalorías y un serio disgusto.

No estamos como para ir botando por ahí kilocalorías que a lo mejor nos harán falta mañana -me advirtió-. Así que mejor dejémonos de coqueteos y de vainas.

Se me ocurrió entonces la gran idea. (Recuerden que yo ya estaba preparado para cumplir mis deberes, aunque para ello renuncié a ver un partido de fútbol que pasaban por televisión). Le propuse que nos ahorráramos el contacto visual, la seducción y esas pendejadas y saltáramos directamente al tálamo nupcial.

¡Por ningún motivo! -contestó-. Eso sí que es mucho más grave.

Extrajo entonces otro recorte reciente donde un diario informaba sobre los graves riesgos del sexo. Decía la noticia: “Un hombre cuya mujer murió por una descarga eléctrica tras hacer el amor será acusado de homicidio involuntario en Pensilvania”. Parece que la pareja intentaba ponerle un poco de calor al asunto utilizando un secador de pelo, y en alguna maniobra torpe la pobre señora murió electrocutada.

Ahora acusan al marido de obligarla a esta clase de juegos.

¿Sí ve? -remató-. Riesgo mortal. Y cárcel. Intenté explicarle que los secadores no fi guraban en mis planes y por tanto era difícil que muriera de un corrientazo. No me creyó.

Mire, mijo: uno sabe cómo empiezan estos retozos, pero no cómo terminan. A lo mejor el señor de Pensilvania era un tipo más o menos tranquilo, como usted, pero se le ocurrió la mala idea del secador cuando la pasión le hizo perder la cabeza.

Muy bien, que conste que tenía todas las intenciones -dije resignado, mientras me quitaba la bata de seda y me ponía una sudadera-. Permiso, me voy a ver un partido de fútbol en la televisión.

Mi mujer saltó de grillo y se interpuso entre la pantalla y yo.

¡Imposible! ¡Me niego a quedar viuda por culpa de
un balón!

extrajo un tercer recorte. Según este, la Fundación Suiza de Cardiología ha demostrado que ver fútbol por televisión eleva las posibilidades de sufrir un infarto.

Al parecer, el estrés de ciertos partidos resulta irresistible para algunos corazones, especialmente en los tiros penaltis.

De modo -concluyó- que se acabó el fútbol en esta casa.

Ni seducción, ni sexo, ni fútbol. ¿A qué quiere entonces que me dedique?

Pues a trabajar horas extras, que es sano y deja plata.

En ese momento supe que había llegado mi desquite.

Pues se equivoca -dije- y mostré un recorte del 6 de febrero.

El titular decía “Trabajar más de 40 horas semanales
puede causar infarto y depresión”.

Es un estudio científi co de la Agencia de Salud Pública de España -expliqué-. Quienes trabajan 11 horas al día tienen tres veces más probabilidades de sufrir infarto que quienes trabajan seis.

Pues es muy digno morir en el trabajo -dijo mi mujer-. En cambio, ¡qué vergüenza hacerlo por razones sexuales o futbolísticas Así que no importa,siga trabajando.

La respuesta me indignó.

Si sigue pensando así -le advertí- se va a ir al infi erno…

Pues se equivoca -contestó, mientras me arrimaba un nuevo recorte: el infi erno no existe. Lo dijo el Papa.

En ese punto alcé los brazos y pedí compasión.

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26th February 2008

Hood Robin Uribe y la reforma agraria

Sin que nadie se lo propusiera -el que menos, el ministro de Agricultura-, el caso del predio llanero de Carimagua se ha convertido en elocuente denuncia sobre la manera como se adelanta en Colombia una reforma agraria contra los pobres y a favor de los ricos. Recordemos que esas 17.000 hectáreas habían sido destinadas originalmente a los desplazados por la violencia y, de la noche a la mañana, el ministro de marras las adjudicó a empresarios particulares (cierto allegado a uno de ellos, Mario Escobar, que es tío de otro ministro y donó dinero a la campaña de quien otorga los predios, aduce que su firma no consideró interesante el ofrecimiento y lo rechazó). El ministro Andrés Felipe Arias dispuso el cambio de destino del proyecto porque supuestamente es terreno inadecuado, pero no dijo claramente qué iba a pasar con los desplazados, que son el meollo social del problema.

Carimagua es ejemplo de la reforma agraria que se empeña en realizar el actual gobierno, ya perfilada en la frustrada Ley Forestal que concede los bosques colombianos a las multinacionales. Nuestra historia muestra que aquí se han realizado al menos cuatro reformas agrarias, siempre adversas a los campesinos.

La primera, la de la colonia española, concedió las tierras de los indígenas a los encomenderos, heredadas luego por los criollos. La segunda, a mediados del siglo XX, desalojó a los campesinos durante la era de la Violencia para que los terratenientes se apoderaran de sus parcelas. Narcos, guerrilleros y paramilitares hicieron a balazos la tercera, que puso en manos de las bandas violentas un millón de las mejores hectáreas de cultivo y levante.
La cuarta es la que se adelanta ahora, al estilo Carimagua, y consiste en entregar las tierras buenas que quedan a los grandes empresarios, para que ellos las desarrollen y vuelvan jornaleros a los campesinos. Así lo planteó el presidente Álvaro Uribe en el Japón hace un tiempo y así intentó hacerlo su ministro a costa de los desplazados en el caso que suscitó escándalo nacional.

Es Robin Hood al revés, como dice el senador Jorge Enrique Robledo. Pero, además, aliñado con mentiras y movidas chuecas. No es verdad que la tierra de Carimagua sea mala y su cultivo ruinoso para los pobres y bueno para los ricos, como se aduce para el despojo. Lo afirman varios especialistas. Richard Probst Bruce, presidente de la Asociación Colombiana de Agroproductores Ambientalistas, asegura que es un “proyecto viable y de bajo impacto ambiental”, siempre y cuando se realice como un núcleo de desarrollo sostenible y con apoyo del Estado. Esto es, un centro de experiencia comunitaria respetuoso del medio ambiente, que privilegie la agroescuela y la siembra de alimentos. En igual sentido opinó Mauricio Botero Caicedo en El Espectador al defender las cooperativas populares, que ya adelantan en otros lugares del país “una revolución en el modelo de capitalismo agrario”.

El apoyo oficial es clave y desarrolla una obligación del Estado que impone la Constitución Nacional. Por lo demás, la acidez del terreno resulta fácilmente curable, según los expertos, y solo representa una excusa del ministro.

Carimagua, pues, es más que un predio. Es una filosofía retardataria por la cual el Gobierno pretende entregar la tierra a prósperos empresarios y quitarse de encima la responsabilidad constitucional de defender a los desvalidos.

ESQUIRLAS. 1) La habitual mirada hacia Estados Unidos ha impedido que los colombianos sigan la apasionante campaña electoral española, donde el Partido Socialista podría obtener una justa renovación de mandato el 9 de marzo frente a una derecha cada vez más refractaria.

2) Viendo la insoportable levedad del presidente Nicolás Sarkozy, uno se pregunta cómo se dice ‘chisgarabís’ en francés.

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