25th Enero 2008

Cirujanos demasiado estéticos

Chacón estaba decidido.

- Me voy a hacer la cirugía estética.

La firmeza con que lo dijo me sorprendió un poco. Chacón es subjefe de contabilidad de una revista donde escribo. Buen tipo. Paga pronto. Feo. Calvo. Cincuenta y ocho años. Arrugas, verrugas, ojeras. Narices anchas. Boca enorme. Mentón reprimido.
-¿Y qué piensa hacerse, Chacón?

-De todo. Mire.

Chacón me acercó un aviso de página entera aparecido en cierta revista colombiana de la alta sociedad. Había otros similares recortados de diversas publicaciones. En el anuncio aparecía una leyenda promocional que decía: “¡Cirugía facial garantizada!” Enseguida el nombre de un médico, con títulos, dirección, teléfono y página de Internet. Y una lista de servicios ofrecidos:

* Implante capilar
* Trasplante capilar
* Ojeras
* Pestañas
* Cejas
* Rejuvenecimiento
* Tratamiento de cicatrices
*Disminución y borrado de arrugas

- ¿Sí ve? -dijo Chacón, satisfecho–. Al final, voy a quedar como el modelo del anuncio.

l señor del anuncio era un tipo joven, bien plantado, con abundante cabellera, terno azul oscuro, corbata y, en general, aspecto de galán de telenovela.

Me bastó una veloz lectura para captar el error de Chacón.

- El señor del anuncio no es un modelo, Chacón: es el médico.

- ¡El propio doctor! -exclamó Chacón asombrado, y abrió una boca desproporcionada en medio de arrugas, verrugas y ojeras.

Chacón no sabía que la última moda en el mundo fatuo de la belleza con bisturíes que los cirujanos se anuncian con su propia carita, como si de un actor de cine se tratara.

odos los que salen en los avisos son jóvenes, todos bien parecidos, todos podrían confundirse con modelos, y, de hecho, el cliente los confunde con ellos. La fotografía es resultado de un cuidadoso estudio. El atuendo ha requerido un toque especializado. El pelo acaba de pasar por manos de un estilista.
Cierto otorrinolaringólogo no solo se promueve con retrato de medio cuerpo, sino que incluye una frase propagandística entre comillas y firma autógrafa en letra azul.

romete en la página cirugía de párpados, orejas, cachetes, mentón, liposucción de papada, rejuvenecimiento facial, aplicación de bótox y rellenos faciales.

- ¿De modo que son los propios médicos los que aparecen tan peinados, maquillados y posados? -exclamó incrédulo Chacón.

- Así es. A eso hemos llegado. Como si fueran perfumes, relojes finos o maniquíes de ropa masculina.

- ¿Y eso, con qué fin?

Tal vez con la idea de que, subliminalmente, el cliente asocie su ilusión de belleza con el aspecto del médico. Es como si enviaran el mensaje de que la capacidad del cirujano para reparar la edad o reconstruir el deterioro está directamente relacionada con su apostura personal.

- ¿Y qué ocurre con los feos?

- Si los médicos bonitos logran trasladar las perversiones de la mercadotecnia a su profesión, los médicos feos perderán clientela. Y los médicos mayores de 45 años tendrán que colgar la bata: algunos tontos creerán que no puede quitar arrugas quien las tiene.
Entonces, ¿qué ocurrirá con el doctor Alonso Gómez, que está como pasado de peso? ¿O con el doctor Patarroyo, que es medio orejoncito?

- Tranquilo, Chacón. El doctor Gómez no es cirujano estético sino intensivista y el doctor Patarroyo no investiga arrugas sino malaria.
- ¿Usted considera que estos avisos son un engaño? -me preguntó Chacón.

- No, mi preocupación no va por ahí. Finalmente, si alguien cree que un cirujano bonito corta más bonito, pues allá él.

- ¿Entonces, qué es lo que le preocupa?

- Me preocupan -le respondí, dando por terminada nuestra charla- los horrores que nos esperan cuando urólogos y proctólogos crean que ha llegado el momento de publicar sus propios anuncios…

posted in Postre de Notas | 0 Comments

19th Enero 2008

Enriquezca su españolés

Algunos países europeos están decididos a pedir a los extranjeros aspirantes a ciudadanía un dominio aceptable de la lengua nacional. Esto debe de llamarse xenolinguofobia. ¿Qué significa “aceptable”?

Yo, por ejemplo, que soy un académico riguroso, juzgo inaceptable el español que machuca buena parte de los hispanohablantes y, si es por eso, les quitaría la ciudadanía a millones de ellos… Por otra parte, ¿cuál es la lengua nacional? ¿La de Boyacá, sumercé, pa’ que se jarten los bofes de jeringonza, o la costeña, llave, que ejuna cipotevaina?

Ante esta realidad es muy posible que España agregue el “dominio aceptable del españolés” a la lista de 327 requisitos que exige para otorgar una inofensiva visa de turista. A fin de que los colombianos vayan preparándose para la prueba, les ofrezco el siguiente canasto de términos contemporáneos hispánicos a los que deben buscar el significado más cercano.

1) Estar piripi

A) Estar loco. B) Estar enamorado. C) Estar borracho. D) Estar con ganas de ir al baño.

2) Pinreles
A) Pies. B) Dientes. C) Nalgas. D) Carros viejos.

3) Cantamañanas
A) Locutor. B) Gorrión. C) Chisgarabís. D) Vendedor de prensa.

4) Magrear
A) Acariciar. B) Insultar. C) Golpear. D) Correr.

5) Gilipollas
A) Idiota. B) Atrevido. C) Criador avícola. D) Borracho.

6) Pringado
A) Ingenuo, perdedor. B) Peleador, agresivo. C) Dormilón. D)Desdentado.

7) Colocado
A) Enamorado. B) Drogado. C) Preso. D) Corbata burocrática.

8) Guarrindongo
A) Hambriento. B) Bajito. C) Excitado. D) Desaseado.

9) Borde
A) Generoso. B) Subnormal. C) Bohemio. D) Maleducado.

10) Chabola
A) Forúnculo. B) Mujer policía. C) Prostituta. D) Tugurio.

11) Irse de rositas
A) Confesar el homosexualismo. B) Poner conejo. C) Vomitar. D) Drogarse.

12) Pelma
A) Aburrido. B) Impuntual. C) Apestoso. D) Avaro.

13) Sudaca
A) Deportista. B) Transpiración. C) Latinoamericano.
D) Camiseta deportiva.

14) Bamba
A) Cerveza negra. B) Zapatilla. C) Vagabundo. D) Mujer pública.

15) Rácano
A) Sin pelo. B) Tacaño. C) Muy sencillo. D) Traidor.

16) Recochineo
A) Burla. B) Robo. C) Porquería. D) Golpe con la mano abierta.

17) Pardillo
A) Bigote ligero. B) Ladronzuelo. C) Principiante. D) Inmigrante africano.

18) Macarra
A) Ensalada de pasta. B) Axila. C) Mujer gorda. D) Buscapleitos.

19) Currar
A) Comer. B) Estudiar. C) Enamorar. D) Trabajar.

20) Dar la tabarra
A) Prestar dinero. B) Molestar. C) Llamar por teléfono. D) Acceder a una propuesta sexual.

21) Jolín
A) Niño pequeño. B) Antigua peseta. C) Día de las brujas. D) interjección de sorpresa.

22) Chichinabo
A) Error garrafal. B) Órgano sexual masculino. C) Objeto insignificante. D) Leve resfrío.

23) Gayumbos
A) Gitanos. B) Prótesis dental. C)Calzoncillos. D) Zapatos viejos.
24) Molar
A) Gustar. B) Hacer el amor. C) Estafar. D) Mirar atentamente.

25) Ligar
A ) Conectarse por internet. B) Conquistar sexualmente. C) Obtener buena nota en la escuela. D) Sonarse.

posted in Postre de Notas | 1 Comment

28th Diciembre 2007

Alguien nos está mirando

Un señor de Rye, Nueva York, informaba a un amigo suyo, mediante el correo electrónico, que acababa de morir su abuela; de súbito, aparecieron en su buzón electrónico numerosos avisos de funerarias. Fue así como dicho caballero y quienes leímos la noticia supimos que existen supercerebros electrónicos capacitados para espiar mensajes de correo, pillar ciertas palabras y activar con ellas el envío de anuncios a los computadores comprometidos en los mensajes.

De esta manera, si alguien refiere que su abuela falleció, el supercerebro detecta los términos ‘abuela’ y ‘muerte’, y avisa a otros aparatos inteligentísimos para que saturen a los interlocutores con propaganda comercial pertinente.

Si, por ejemplo, uno escribe a un interlocutor que piensa salir de vacaciones al Caribe, es probable que segundos después aterricen en su buzón decenas de mensajes de aerolíneas, hoteles, restaurantes y cruceros con descuentos y promociones.
“Alguien nos mira por encima del hombro cuando escribimos”, sentenció el señor de Rye, Nueva York, cuando denunció lo que considera un abuso.

A muchos les parecerá estupenda esta novedad que evita trabajo y ahorra dinero. Pero les encarezco que piensen en casos tan dramáticos como el mío. A mí no me miran por encima del hombro sino por debajo de la silla, pues mi buzón vive inundado con anuncios que prometen alargar ciertas partes de mi cuerpo que yo considero suficientemente largas… al menos considerando el clima de Bogotá.

Les juro que recibo entre ocho y diez al día. Casi todas humillan el ego del posible cliente, pues le preguntan si está satisfecho con el trisito que Dios le dio y le aconsejan que acuda a determinada clínica para un tratamiento alargador “a fin de que inicie una nueva era”.

Algunos se mofan del personal: “¿Ha oído la expresión ‘¡Qué pito tan pequeño!’?” o “¿Nunca te han dicho ‘¡Vaya vergüenza de pito!’?”

Los tengo coleccionados, porque a lo mejor decido contratarlos a todos, uno tras otro, agregarle tres metros y medio al objeto materia de anuncios y meterme a trabajar en un circo o en las ediciones femeninas de SoHo como asistente del Tino Asprilla.

A mí me deja perplejo semejante alud de propaganda penística, porque no es este un tema que yo aborde en mis mensajes. Lo que yo envío a través de Internet son, sobre todo, trabajos académicos, como el análisis gramatical de “Viaje del Napipí al Chimborazo”, de don José María Vergara y Vergara, que acaba de reimprimir, siglo y medio después, la editorial Mondadori.

Ustedes dirán que a lo mejor el supercerebro se dispara al descodifi car erróneamente palabras tan inocentes como “impenetrable”, “Agapito”, “acéfalo” o “respingado”. Fue lo primero que pensé al analizar mi ensayo a la Academia de la Lengua. Pero luego caí en cuenta de que todos los correos comerciales que recibo son en inglés, de modo que es imposible que pudieran salir de mis textos en español.

Por eso sospecho que el supercerebro no solo funciona con los mensajes entre dos personas, sino que es capaz de captar nombres y palabras de terceros y enviar mensajes publicitarios a los primeros inferidos de las segundas. Me explico.

En un correo a mi hermana le informo -es un decir- que el ministro Carlos Holguín vive medio dormido. La palabra “dormido” activa la publicidad de medicamentos estimulantes, y el nombre propio abre el camino para que el supercerebro averigüe el buzón electrónico del ministro y lo llene de propagandas para mantenerse despierto: cafeína, bencedrina, dexedrina, modafi nilo, estadísticas de robos…
Esto revela que mi mujer o alguna antigua novia mía comentan mis intimidades en inglés por internet, y la aparición de mi nombre y el asunto tratado disparan el supercerebro. Ahora bien: es obvio que la referencia no puede considerarse favorable, pues no he recibido ningún mensaje que me invite a donar plata, sangre u otros elementos que me sobren.

Por el contrario, me proponen engrandecer lo que Natura me obsequió, para que nadie vuelva a burlarse de mí.

Pues bien: para que no se burlen, he aquí lo que será mi venganza: me propongo mandar un mensaje donde mencionaré los nombres de varias ex novias sospechosas, agregaré luego las palabras “sintéticas” y “Cristóbal Colón” y acabaré diciendo que todo esto es, “completamente”, culpa “de Pilar”, por cuca que esta dama parezca. Ya verán ustedes la catarata de mensajes publicitarios…

posted in Postre de Notas | 0 Comments

21st Diciembre 2007

Bibí

El planeta está sembrado de peligros. Hace un par de semanas, angustiado por las vicisitudes del mundo moderno, me entregué a la lectura de los antropólogos clásicos. Poco había andado en la lectura de uno que se llamaba Levi Strauss o Lec Lee cuando descubrí que muchas comunidades asiáticas y africanas festejan la llegada de la pubertad en cuanto ella abre la posibilidad de un nuevo estatus a los antepasados del joven.

Me explico: en ciertas tribus, el arribo de la adolescencia es un rito que reconoce la transición biológica y social en el niño o la niña. Pero, en otras, lo que menos importa es que los infantes alcancen la capacidad de reproducción; en cambio, la comunidad celebra que sus padres queden en condiciones de ser abuelos y sus abuelos en la antesala de convertirse en bisabuelos: “bibí”, les dicen a los bisabuelos en algunas de esas tribus.

Está claro que hablo de sociedades muy armónicas, organizadas y juiciosas, donde las personas mayores de 50 años merecen máxima veneración y respeto, en tanto que las que aún no llegan a tal edad se limitan a oír y obedecer.

Coincidió esta lectura con la fecha en que mi nieto mayor cumplía 14 años y me entró el yeyo. Digo “el mayor”, porque tengo otros cuatro: una nieta de doce, otro varón de once, una más de siete y la menor, de diez meses. Y digo “el yeyo”, porque sospeché que estábamos a punto, mi nieto mayor y yo, de realizar la peligrosa transición.

Parece que fue ayer cuando hablé de él en esta misma columna: anuncié su nacimiento y le di la bienvenida al mundo con palabras llenas de cariño y alegría. Ahora, pensaba yo, el infame entra en la adolescencia y adquiere condiciones fisiológicas de convertirme en bisabuelo.

Por eso pedí cita con una excelente sexóloga. - Corro el insólito peligro de ser bisabuelo, biológicamente hablando -le dije-. Necesito que me sea sincera: ¿a qué edad adquiere un varón la capacidad reproductiva? - Entre los 12 y los 16 años. - Doctora: no solo necesito que sea sincera, sino también que sea precisa.
mposible dar una cifra exacta. Las cosas cambian mucho de lugar en lugar, de época en época y de persona en persona. Por ejemplo: se desarrollan primero los niños en tierra caliente o templada que en zona fría. - Mi nieto es de tierra templada -comenté horrorizado. - Pero eso no significa que ya sea un adulto. Hay muchachos que siguen siendo niños a los 16 e incluso a los 17 años.

Hace mil años, la adolescencia solo llegaba en la mayoría de los casos a los 18. - Mi nieto no nació en tiempos medievales, doctora, sino hace apenas 14 años. - ¿Es alto, acuerpado, robusto? - No, es más bien pequeño, pero muy rápido. Y zurdo. Sumamente hábil con la pelota en los pies; haga de cuenta, Messi. - ¿Tiene bozo evidente o sombra de barba? - Nada de eso. A los de mi familia el bozo nos nace más bien tarde. Mi tía Aurora, por ejemplo, solo floreó bigote pasados los 40.

Me parece que no tiene por qué preocuparse -concluyó-. Su nieto es todavía un niño, y usted aún no está en peligro biológico de convertirse en bisabuelo. - Le agradezco su opinión -comenté aliviado-.

Soy un abuelo joven y feliz, que disfruta de su condición. Pero no estoy preparado para la bisabuelez. Me quedan muchos partidos por jugar y mucha salsa por bailar. La doctora se echó a reír. -Váyase tranquilo; puedo asegurarle que su nieto de 14 años aún no está en condiciones de volverlo bisabuelo. Los varones siguen siendo lentos hasta para desarrollarse.

Agradecido, le besé la mano. Y fue entonces cuando ella pronunció la frase aterradora: - Otra cosa sería que el niño no fuera niño sino niña. Porque ahora hay mujeres que empiezan a desarrollarse a los diez años… En ese momento vi a mi nieta de 12 e imaginé un viejito rodeado de chinos al que llamaban “bibí”. Era yo, bisabuelo biológico.

posted in Postre de Notas | 0 Comments

14th Diciembre 2007

Las suegras van a pie

La semana pasada presenté en esta columna a Gerardo Cardona Velasco, un ingeniero de sistemas que se ha dedicado a recopilar letreros y grafitos populares en Bogotá. Publiqué entonces una antología de los anuncios de tienda que Cardona ha anotado durante largos años. Ahora lo hago con los letreros de buses y busetas.

  • ¿Quién va manejando: usted o yo? ¡No joda!
  • Aquí se trabaja con berraquera y, así mismo, se aguanta hambre.
  • Si el trabajo diera plata, los burros tendrían chequera.
  • Si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos.
  • Todo niño paga.
  • ¡Ratas! Cuidado con el gato.
  • Antes comer era un verbo, ahora es un milagro
  • Como cliente me interesa, como pato me perjudica.
  • Es un acto de cobardía dañar la cojinería.
  • Guía sin odio.
  • No exija velocidad… sus hijos lo esperan.
  • No me pise.
  • Pague con sueltico.
  • Por favor, no se duerma, perjudica al conductor.
  • Prohibido robar aquí.
  • Sea amable con el conductor.
  • Si quiere a su madre, respete a la mía.
  • Si salió tarde no es culpa del chofer.
  • Viejito, pero subo y bajo.
  • Señor pasajero: pague con sencillo, siga por el pasillo y cuide su bolsillo.
  • Aprovechen, mujeres, que los hombres están escasos.
  • Busco chica que me lave la ropa y la cosa.
  • ¡Cambio vieja de 30 por dos de 15!
  • Dichoso Adán que no tuvo suegra.
  • La virginidad produce cáncer. Aquí, puesto de vacunación.
  • Las mujeres son como el 11, comienzan por 1 y terminan con 1.
  • Las suegras van de pie.
  • Para el trago y las mujeres trabajamos los choferes.
  • Si su hija sufre y llora es por un chofer, señora.
  • TBC Y TDG un BB.
  • Me 109 cito.
  • Cómo haré Dios mío para no meterme en lo que no me importa.
  • Dios es mi compañero y principal pasajero.
  • Niño Jesús, bendice esta buseta.
  • En el fondo soy bueno. Por favor siga al fondo, ¿sí?
  • Evite roces, tocaditas y otros. Siga hacia atrás.
  • El aseo interno de este vehículo depende de usted, el aseo es salud.
  • El cigarrillo da cáncer, la marihuana lo cura.
  • Fume cuando quiera, fume hasta que se muera; pero, por favor, hágalo afuera.
  • Anuncie su parada con tiempo.
  • ¡No grite! Timbre una vez.
  • Si sigue timbrando lo sigo llevando.
  • Timbre una vez, no soy sordo.
  • La vida no tiene repuesto… Cuídela.
  • El pito no resuelve trancones.
  • Peligro: conecte el cerebro antes de poner a funcionar la lengua.
  • ¡Ala! Bogotano feliz.
  • Bogotá es fría pero chévere.
  • ¿Cómo conduzco?
  • Si lo colombiano es malo, usted está mal hecho.
  • Si puede leer este aviso es que Ud. está demasiado cerca. Guarde su distancia.
  • Solo para nenas.
  • Tuyo es mi corazón.
  • Yo amo mi bus.
  • Línea superejecutiva.
  • Lujo y caché.
  • Santa Lucía AirWays.
  • Servicio 5 estrellas.

posted in Postre de Notas | 0 Comments

7th Diciembre 2007

Hoy no fío; mañana sí

Gerardo Cardona Velasco es lo que se denomina un “gomoso”: tiene pasión de coleccionista, y lo que colecciona son anuncios de tienda, grafitos de pared, letreros de bus. Lleva más de 25 años dedicado a este menester, cosa que no le impide trabajar como ingeniero de sistemas, porque de algo honrado tiene que vivir.

Lo mejor de tales aficiones es que por cada diez gomosos que se desloman hay un periodista que los utiliza. Lo he demostrado en otras columnas. Mis amigos llaman a esto explotación, pero yo lo denomino multimedia: los lectores trabajan y yo los doy a conocer. En el presente Postre de Notas publicaré una antología de carteles de tienda (casi todos sobre el peligro de fiar) recopilados por Cardona Velasco, y en la próxima, una antología de letreros de bus.

Léanlos con cuidado, porque es nuestro mejor ADN.

  • ¡Atención fir! ¡De frente, ar!, si viene a fiar media vuelta, carrera ¡mar!
  • Bienvenidos pero sin chismes.
  • Como usted es duro para pagar y yo tímido para cobrar, lo mejor es no fiar.
  • Dios es el dueño de este negocio, yo solo trabajo aquí.
  • Fiar es cosa ingrata. Se pierden el amigo y la plata.
  • El que fiaba se murió, la mala paga lo mató.
  • El que fía salió a cobrar. Espérelo.
  • Exija aquí su crédito que con gusto se lo negamos.
  • Fiar me causa pena. Cobrar, pena y pesar. Para no tener os penas, mejor será no fiar.
  • Hoy no fío, mañana sí.
  • La mandaron por canela y le dieron clavo.
  • Mejor llorar sobre la mercancía, que llorarle al cliente ara que pague.
  • Ml risitas para fiar y después madrazos para pagar.
  • No fiar es contribuir con usted mismo. No se endeude.
  • No fío ni presto porque me quedo sin un resto.
  • No fío ni presto porque usted no me ayudó con esto.
  • No fío, no, no, no, no insista.
  • No fío para no comprar enemigos con mi dinero.
  • No fío porque el médico me prohibió caminar demasiado etrás de los que me deben y no pagan.
  • No le dé pena pedirme prestado, con gusto le diré que no fío.
  • No pregunte qué vendemos, diga qué desea.
  • Nuestra atención depende de su cultura.
  • Para fiar, te asomas. Para pagar, te escondes.Por eso no fío.
  • Porque aprecio su amistad, no le fío.
  • Prohibido robar aquí.
  • Revise sus vueltas antes de salir, después no se aceptan reclamos.
  • Si en el banco le venden trago, aquí le damos crédito.
  • Si fío pierdo lo mío, si presto al cobrar molesto, si doy a la ruina voy y para evitar todo esto no fío, ni doy, ni presto.
  • Si no viene a comprar, déjeme trabajar.
  • Si toma para olvidar, pague antes de que se le olvide.
  • Si viene a hablar: hablemos. Si viene a fiar: ni hablemos.
  • Si viene a robar aquí lo atienden Smith & Wesson.
  • Solo en Dios confío. Los demás pagan de contado.
  • Solo les fío a los pícaros, porque los honrados me arruinaron.
  • Solo les fío a mayores de 90 años que traigan a su abuelito como codeudor.
  • Sonrisas para fiar, madrazos para pagar.
  • Tocando y tocando las cosas se van dañando.
  • Todo billete falso se rompe.
  • Tome lo que quiera, fume hasta que se muera. Pero, por favor, hágalo afuera.
  • Yo pago de contado por eso aquí para nadie hay fiado.

posted in Postre de Notas | 0 Comments

23rd Noviembre 2007

Déjala correr

Es curioso: en los últimos meses se ha producido una arremetida tremenda de las autoridades contra las personas que hacen sus necesidades en la calle. Un concejal de Bogotá propone fuertes multas a quienes humedezcan indebidamente paredes o prados, mientras que el nuevo Código Nacional de Policía, que estudiará el Congreso a comienzos del año próximo, establece cárcel por un máximo de tres días a los infractores.

o especifica si será de 24 horas en caso de Número Uno, como dicen mis tías bien habladas, de 48 horas si se trata de Número Dos y de 72 en caso de que fueren Número Uno y Número Dos.
ero yo, deseoso de colaborar con los legisladores que se ocuparán de este tema, les cuento que es casi imposible Número Dos sin Número Uno; de modo que al final la sanción tendrá que ser de 24 o de 72 horas.

ntiendo que actualmente esta clase de descortesías sólo acarrean un regaño del señor agente o una multa de diez pesos.
Comprensible: el Código tiene 37 años de atraso respecto a la depreciación de la moneda. Sobre estos temas se ha hablado y se ha escrito abundante Número Dos en las últimas semanas, y he llegado a leer hasta editoriales acerca de las posiciones, suposiciones y deposiciones de lo que debe ser la ley respecto a quienes aún no han aprendido que la época de “¡agua va!” ya terminó y ahora esas cosas se hacen en el baño o, metafóricamente hablando, en el trabajo y, sobre todo, en cargos que permitan dilapidar el Tesoro Público.

o digo que yo esté de acuerdo con los ciudadanos inciviles que incurren en semejantes conductas. Pero me parece que se está gastando más tiempo y más tinta en analizar los tropiezos excrementicios populares que otros problemas muchísimo más graves.

e todos modos, conviene saber que los colombianos no somos los únicos que hacemos semejantes porquerías. He recogido algunos ejemplos españoles que lo demuestran. En Granada, verbigracia, hace pocos años fueron multadas 105 personas por ensuciar la calle de esta manera, y en Vigo llegó a crearse verdadera alarma por el auge de las aguas que no has de beber.
EnMadrid han caído multas no solo para quienes dejan sus huellas en la calle, sino para los que no evitan que lo hagan sus perros. El pueblo de Mataró (Cataluña) se considera afortunado, porque en el 2006 solo hubo 30 infracciones por orinar en la vía pública, pero en cambio pasaron de 2.000 las sanciones por consumo de droga.

tros países también enfrentan el problema. Nicaragua se propone multar a los ciudadanos que se desahoguen en descampado, y estimo que naciones como Bolivia y Perú, donde las polleras suelen ocultar ejercicios de micción femenina, tendrán más mujeres castigadas que hombres. No quiero imaginar qué dirían, si pudieran hablar, los muros vecinos a los pubs irlandeses y las cervecerías de Munich.

No. No es fácil combatir práctica tan aborrecible, entre otras cosas porque -lo confi eso antes de que la Fiscalía General de la Nación pueda judicializar a quien lo diga- no hay nada más aliviador que un buen ejercicio de Número Uno en lugar prohibido. El autor siente
ue colaboró con la naturaleza, que ganó años de vida, que asiste a un nuevo amanecer…

Quizás lo más práctico no sea meter a la cárcel a los que sufren de cistitis, sino aplicar la fórmula que propuso un divertido panfl eto anónimo santafereño en 1842, cuando el alcalde de Bogotá, Alfonso Acevedo, quiso combatir el desaseo de la ciudad. El volante era un decreto falso fi rmado por Acevedo, cuyo artículo segundo decía, según transcribe el tomo segundo de La Historia de Bogotá de Villegas Editores: “Si se cogiere in fraganti a alguno (de los transgresores), se le hará recoger con la mano el ingrediente y se presentará con él en mi oficina”.

Todo ello me obliga a recordar el viejo cuento de Cosiaca, popular personaje de Medellín, a quien alguien sorprende una madrugada cuando acaba de depositar un infamante Número Dos en plena acera de la calle Junín.

- Cosiaca -le dice el escandalizado transeúnte-, ¡esto es el colmo! ¡Voy a dar parte a la autoridad!

A lo que replica el otro, subiéndose los pantalones:

– Por mí, bien puede dársela toda…

posted in Postre de Notas | 0 Comments

14th Noviembre 2007

¿Nadie me responde?

En su último número realizó la revista SoHo un interesante y sencillo experimento. Con el nombre de “Paula” o el de un periodista que un día será famoso pero aún no lo es, Adolfo Zableh, envió 17 emilios a diversos personajes: escritores, cantantes, actores, políticos, deportistas, figuras de la farándula…Eran mensajes electrónicos estilo “admirador desconocido”, que merecían una respuesta amable. ¿Y saben ustedes cuántos de los destinatarios contestaron en forma personal e inequívoca? Uno. Uno solo. Fue María Elvira Arango, directora de la revista Donjuán.

Cinco se manifestaron a través de una respuesta automática o una secretaria: Paulo Coelho, Enrique Peñalosa, Silvia Tcherassi, Gustavo Cerati y Ronaldinho. Los demás simplemente no respondieron: Hugo Chávez, Mario Vargas Llosa, Marcelo Cezán, Samuel Moreno Rojas, Jotamario Valencia, Raimundo Angulo, Marcela Mar, Juan Pablo Montoya, Paola Turbay y Andrés Cabas.

En ese mismo número, el filósofo Fernando Savater confesó que gasta buena parte de su tiempo acusando la llegada de mensajes que entran a su buzón. “Recibí una educación a la antigua ¿dice¿ y considero una imperdonable grosería no responder aunque sea con una línea a quien se ha dirigido a mí de buena fe”. Prueba de ello es que la revista le pidió a través de un cibermensaje que escribiera un “elogio al mail” y Savater así lo hizo.

Hace 30 años, cuando aún no existía Internet y toda carta pasaba por varias manos y sellos, un comediante gringo llamado Don Novello mandó mensajes de saludo a numerosas personalidades mundiales. Muchos de los mensajes encerraban un gramo de delirio o un kilo de mamagallismo y, sin embargo, pocos de los destinatarios se percataron de ello. Novello firmaba con el seudónimo de Lazlo Toth, un húngaro chifl ado que en 1972 acribilló a martillazos La Pietá de Miguel Ángel. El sorprendente resultado de sus cartas está publicado en un libro facsimilar que demuestra hasta qué punto es chimbo el contacto entre los líderes y sus pueblos.

Entre otros, Novello obtuvo respuestas amables y estereotipadas de Richard Nixon (una docena de tarjetas timbradas), Gerald Ford, el dictador filipino Ferdinando Marcos, el presidente coreano Chong Wa Dae, el generalísmo Franco (cuyo secretario contestó en renqueante inglés) y numerosos políticos estadounidenses.
A varios de ellos les envió, por ejemplo, proyectos absolutamente disparatados para ahorrar energía o poemas que era preciso cantar con la música de canciones de moda. Pocos de los líderes se detenían a leer el contenido del mensaje y agradecían “su juiciosa propuesta” o “sus hermosas palabras”.

Otros respondían sin darse cuenta de que estaban pisando una cascarita. La secretaria de la reina Isabel de Inglaterra se tomó el trabajo de contarle que no podía enviarle una foto de la soberana, como el corresponsal pedía, pues “Su Majestad solo manda retratos a personas que conoce” y de explicarle que “la Reina no tiene apellido” (suspicaz pregunta de Lazlo Toth) “pues pertenece a la Casa de los Windsor, de la cual es cabeza”.

Una de las cartas dirigidas al presidente Ford contenía una idea para lavar papel higiénico ya usado a fin de combatir la infl ación. La respuesta, firmada por Ford, agradecía grandemente la iniciativa y agregaba: “Con la ayuda de ideas de familias e individuos nuestro país superará este difícil problema” (¡!) No se sabe, sin embargo, si la Casa Blanca optó fi nalmente por utilizar papel higiénico de, por decirlo así, segunda mano.

Hay un punto equidistante entre el idiota que agradece automáticamente aun burlas e insultos y el mal educado que no contesta nunca un correo. Yo admito que pertenezco a la escuela de Savater. Procuro responder todo mensaje cortés, aunque sea discrepante. Los diálogos establecidos con varios ciudadanos que discutían mis opiniones me han permitido hacer amigos internéticos en muchas ciudades del mundo. Me enorgullezco de que incluso he podido conquistar fieles y cariñosas admiradoras. A varios de mis lectores llegué a conocer en persona, y creo que los columnistas que no se “rebajan” a responder correos de su clientela están perdiéndose una interesante consecuencia de su trabajo.

En cuanto a los mensajes insultantes, ya advertí que mi computadora tiene un chip que responde de manera automática “¿Por qué más bien no la come usted?” o “¡La suya!”. Pese a todo, hay quienes insisten en mandarme notas vejatorias. Deben de ser coprófagos, masoquistas o malos hijos.

posted in Postre de Notas | 0 Comments

26th Octubre 2007

Pensando en Álex

Que a mí me conste, cuando murió Álex lo despidieron con sentidas notas necrológicas el New York Times, Time Magazine y El País. En cambio poco vi en la prensa colombiana, y eso que es difícil ignorar el fallecimiento del loro más importante del planeta.
Iba a decir, además, que era el loro más importante de la historia.
Pero quizás no supere la fama del loro de Robinson Crusoe o la valía de aquel otro que hallaron los conquistadores españoles en Venezuela, último ser que articulaba palabras en la lengua de los extinguidos aturianos.

Álex murió el 6 de septiembre en la Universidad de Brandeis, Estados Unidos, su residencia tradicional. Era gris, un año mayor que Shakira (tenía 31 años), había nacido en algún lugar del África y durante tres décadas fue objeto de experimentos científicos sobre formación del lenguaje y raciocinio animal.

El difunto loro tenía un vocabulario de 150 palabras, decía “te quiero” a su cuidador, daba las buenas noches, distinguía los colores y era capaz de nombrar cerca de 50 objetos. Así y todo, falleció sin decir ni pío una noche en su jaula.

La importancia de Álex no es que hablara: una vecina de mi abuela tenía una cotorra verde que recitaba a Amado Nervo, y una vez vi aletear en una discoteca de Nueva York un perico blanco que no hablaba pero que hizo hablar a muchos.

La importancia es que el dominio lingüístico de Álex planteó una pregunta trascendental: ¿piensan los animales? ¡Por supuesto que los animales piensan! Iba a decir que los verdaderos animales son quienes piensan que los animales no piensan, pero me huele que tal afirmación inoculaba una contradicción esencial en mi planteamiento.

Hasta el más pequeño de los insectos es sujeto de razonamiento y decisión. ¿Usted cree que la hormiga regresa cada noche al hormiguero por pura chiripa? ¿Que el ratón encuentra el queso porque leyó un famoso libro? ¿Que el perro rasca la puerta porque no tiene llave? ¿Que el topo anuncia el terremoto porque está en nómina del Instituto Geofísico de los Andes? ¿Usted cree que la gallina protege a sus pollitos por meracasualidad al ver la sombra de la comadreja que vuela? ¿Usted cree que la comadreja vuela?

Nada más inteligente que un animal. Hasta los miembros del Opus Dei envidian la organización de las abejas y un castor borracho podría dictar cátedra de construcción de represas en Harvard.
¿Han visto ustedes piojos en los pies o niguas en la cabeza? No: los piojos saben que su territorio es la mula y las niguas saben que el suyo son los las patas; a su turno, la mula sabe que la mula de que hablo aquí no es ella sino la cabeza, y las patas son conscientes de que me refiero a los pies y no a ellas.

Aun el mínimo bicho tiene claro lo que quiere. No se conoce un solo mosquito anofeles que haya producido el mal de Chagas, ni de una vinchuca causante de un caso de malaria. El anofeles se dedica a su malaria, la vinchuca al mal de Chagas. Punto. Ojalá pudiéramos imitar tan sabio sentido de la especialidad.

Los humanos consideramos superdotados a quienes estudian dos carreras: arquitecto-ingeniero, abogado-economista, médico-sociólogo, reina de belleza-periodista. Pero nada más corriente en el mundo animal que la doble destreza: oso hormiguero, perro pastor, pájaro carpintero, boa constrictor, araña polla…

Parece increíble que aún se discuta si los animales piensan. Sería admisible debatir si son capaces de raciocinio los ministros de Bush, los sofás de terciopelo o las botas pantaneras. Pero los espectadores de canales de televisión sobre animales sabemos que allí hay más materia gris que en los debates políticos o ciertos análisis futboleros.

Álex servía tinto a sus cuidadores, les comentaba las noticias, contaba hasta veinte (yo solo llego hasta trece), echaba chistes, explicaba la influencia de los algoritmos en la econometría y leía a Fernando Londoño pero no lo entendía, prueba definitiva de su inteligencia.

No caben, pues, más dudas. Los animales son más sabios que la mayoría de los seres humanos. Solo que no los dejan entrar a la escuela y tienen, entonces, menos instrucción. De allí que deba ofrecer disculpas a mis lectores si encuentran errores de ortografía en este artículo: se lo he dictado a mi perro.

posted in Postre de Notas | 0 Comments

20th Octubre 2007

Un Jojoy por dos Mancusos

Dejé de coleccionar monas por la época del Pokemón, y todavía me arrepiento. Reconozco que ya era un señor mayor, y que el
espectáculo de un abuelo que cambiaba cromos en los parques con culicagaos resultaba algo extravagante. Sabiendo cómo trabajan los pederastas, me habría parecido incluso un poco sospechoso.

Pero en esos tiempos, hace 10 o 15 años, aún no habían salido del clóset ni de las sacristías todos los acosadores infantiles, de modo que un cincuentón que negociara monas con los niños sólo despertaba la sensación de que debía tratarse de un idiota.

No era así, sin embargo. Yo no acudía a los parques y a las salidas de los colegios a intercambiar pokemones porque fuera un idiota, sino porque las monas me producen una incurable nostalgia. Son para mí lo que las magdalenas para Proust: un viaje instantáneo al pasado infantil, a aquellos años en que éramos felices, el mundo era más seguro y Santa Fe ganaba campeonatos.

Como a muchos de mis contemporáneos, la fiebre por coleccionar álbumes de figuritas surgió, precisamente, por el fútbol. Debía de tener cinco o seis años cuando salieron ‘los Caramelos crack’, unos dulces envueltos en pequeñas fotos de los mejores jugadores de El Dorado del fútbol. Los caramelos, en sí, eran espantosos.

Unas golosinas baratas que devorábamos casi por obligación mientras guardábamos, pegábamos o negociábamos lo que nos interesaba de verdad, que eran las imágenes. Creo que a mi generación le arruinaron los dientes y la barriga los dulces de ‘Caramelos crack’.

Terminada la epidemia de coleccionar futbolistas llegó la de las monas de la Italo Colombiana, una fábrica de chocolates que ofrecía los prodigios de la naturaleza en forma de laminitas multicolores. Todavía recuerdo que bastaban ‘50 fi guritas, aun repetidas’ para conseguir el álbum.

Lo demás era tragar y pegar. Estas monas perduraron más que casi todas, y si alguien me promete que todavía existen, volveré dichoso a coleccionarlas. Debo advertir, eso sí, que los dientes que no lograron cariar ‘los Caramelos crack’ los tumbó el Bonfruit de la Italo Colombiana.

Por los tiempos de las estampas de la Italo surgieron también las monas de los cuentos de Walt Disney que, como premiaban a quienes llenaban el álbum, tenían cuatro o cinco cromos que no salían nunca.

Lo mismo ocurrió con los ‘Caramelos Reyes del Ring’: nadie pudo conseguir nunca la imagen del Enmascarado de Plata, y, en cambio, aún encuentro, cuando reviso mis cajones, estampitas de Araña Fuentes y el Águila Israelita, que eran tiradas.

Además de futbolistas y luchadores, coleccioné, sin completar sus álbumes, los caballos del Hipódromo de Techo, los ciclistas de la Vuelta a Colombia, las estrellas de Hollywood y los grandes jugadores de la Copa Mundo.

El álbum ‘Maravillas del reino animal’ marcó una nueva etapa. Se acababan los dulces y se acababan los premios. Los productores de estas ilustraciones entendieron que lo que impulsa al ser humano a comprar monas es el prurito de poseerlas, no el balón o los patines que le regalen por conseguirlo.

Esta serie no sólo constituyó la mejor lección que los estudiantes de entonces recibimos sobre zoología, sino que permitió que, por primera vez, pudiéramos exhibir un álbum completo.

Suspendo aquí la lista, no sin antes advertir que continúo contagiado por el virus de las monas y que en estos momentos me faltan pocas láminas para cerrar el ‘Libro de la Liga Alemana de Hockey y el Gran álbum de la flora noruega’.

Respecto a Colombia, perdí la pista de lo que coleccionan ahora los niños. Y es porque, como bien sugiere Orlando Zuluaga, lector de esta columna, me asalta el temor de que los cromos de hoy estén contaminados por la triste y tenaz realidad nacional.

De ser así, habrá quien tenga repetida la mona de Don Berna, quien ofrezca un Jojoy por dos Mancusos, quien permute cuatro estampitas del Mugre por una de Macaco y quien atesore las imágenes de perfil y de frente de Jabón, Monoleche y Rasguño.

En cuanto a Chupeta, tiene tantas caras, que él sólo daría para un álbum. Presiento, sin embargo, que será imposible completar
la colección por falta de una mona. Y es que, desde los tiempos del Caguán, Tirofijo no sale nunca. Como el Enmascarado de Plata.

posted in Postre de Notas | 0 Comments