Cirujanos demasiado estéticos
Chacón estaba decidido.
- Me voy a hacer la cirugía estética.
La firmeza con que lo dijo me sorprendió un poco. Chacón es subjefe de contabilidad de una revista donde escribo. Buen tipo. Paga pronto. Feo. Calvo. Cincuenta y ocho años. Arrugas, verrugas, ojeras. Narices anchas. Boca enorme. Mentón reprimido.
-¿Y qué piensa hacerse, Chacón?
-De todo. Mire.
Chacón me acercó un aviso de página entera aparecido en cierta revista colombiana de la alta sociedad. Había otros similares recortados de diversas publicaciones. En el anuncio aparecía una leyenda promocional que decía: “¡Cirugía facial garantizada!” Enseguida el nombre de un médico, con títulos, dirección, teléfono y página de Internet. Y una lista de servicios ofrecidos:
* Implante capilar
* Trasplante capilar
* Ojeras
* Pestañas
* Cejas
* Rejuvenecimiento
* Tratamiento de cicatrices
*Disminución y borrado de arrugas
- ¿Sí ve? -dijo Chacón, satisfecho–. Al final, voy a quedar como el modelo del anuncio.
l señor del anuncio era un tipo joven, bien plantado, con abundante cabellera, terno azul oscuro, corbata y, en general, aspecto de galán de telenovela.
Me bastó una veloz lectura para captar el error de Chacón.
- El señor del anuncio no es un modelo, Chacón: es el médico.
- ¡El propio doctor! -exclamó Chacón asombrado, y abrió una boca desproporcionada en medio de arrugas, verrugas y ojeras.
Chacón no sabía que la última moda en el mundo fatuo de la belleza con bisturíes que los cirujanos se anuncian con su propia carita, como si de un actor de cine se tratara.
odos los que salen en los avisos son jóvenes, todos bien parecidos, todos podrían confundirse con modelos, y, de hecho, el cliente los confunde con ellos. La fotografía es resultado de un cuidadoso estudio. El atuendo ha requerido un toque especializado. El pelo acaba de pasar por manos de un estilista.
Cierto otorrinolaringólogo no solo se promueve con retrato de medio cuerpo, sino que incluye una frase propagandística entre comillas y firma autógrafa en letra azul.
romete en la página cirugía de párpados, orejas, cachetes, mentón, liposucción de papada, rejuvenecimiento facial, aplicación de bótox y rellenos faciales.
- ¿De modo que son los propios médicos los que aparecen tan peinados, maquillados y posados? -exclamó incrédulo Chacón.
- Así es. A eso hemos llegado. Como si fueran perfumes, relojes finos o maniquíes de ropa masculina.
- ¿Y eso, con qué fin?
Tal vez con la idea de que, subliminalmente, el cliente asocie su ilusión de belleza con el aspecto del médico. Es como si enviaran el mensaje de que la capacidad del cirujano para reparar la edad o reconstruir el deterioro está directamente relacionada con su apostura personal.
- ¿Y qué ocurre con los feos?
- Si los médicos bonitos logran trasladar las perversiones de la mercadotecnia a su profesión, los médicos feos perderán clientela. Y los médicos mayores de 45 años tendrán que colgar la bata: algunos tontos creerán que no puede quitar arrugas quien las tiene.
Entonces, ¿qué ocurrirá con el doctor Alonso Gómez, que está como pasado de peso? ¿O con el doctor Patarroyo, que es medio orejoncito?
- Tranquilo, Chacón. El doctor Gómez no es cirujano estético sino intensivista y el doctor Patarroyo no investiga arrugas sino malaria.
- ¿Usted considera que estos avisos son un engaño? -me preguntó Chacón.
- No, mi preocupación no va por ahí. Finalmente, si alguien cree que un cirujano bonito corta más bonito, pues allá él.
- ¿Entonces, qué es lo que le preocupa?
- Me preocupan -le respondí, dando por terminada nuestra charla- los horrores que nos esperan cuando urólogos y proctólogos crean que ha llegado el momento de publicar sus propios anuncios…
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