Farc International Corporation
Los computadores de las Farc han revelado muchas cosas interesantes, confirmado otras que se sospechaban y aportado más de una sorpresa gorda. Una de estas últimas es que ellas son, como supuso hace poco en lúcido artículo el ex guerrillero salvadoreño Joaquín Villalobos, “la insurgencia más conservadora del continente, que envejeció en la Colombia rural profunda”, pero también una organización empeñada en mantener nexos con gobiernos y grupos de muchos países del mundo.
Un inventario realizado a partir de los contenidos de los computadores, de la identidad de los guerrilleros muertos en el invasivo ataque colombiano y de otras fuentes arroja vínculos -fuertes o tenues, perversos o legítimos, institucionales o de otra índole- con decenas de gobiernos o entidades internacionales.
Los principales son, por supuesto, Venezuela y Ecuador. Pero también hay nexos con Cuba, Estados Unidos, Francia (que alguna vez envió helicópteros a la frontera con Brasil en un absurdo intento por rescatar a Íngrid Betancourt), México, Dinamarca, Suiza, Suecia, España, Alemania, Holanda, Bélgica, Turquía, Libia e Irlanda.
Algunos de estos entronques no pasan de ser mensajes de simpatía, como ocurre con ciertas organizaciones políticas europeas. Pero otros van más allá. Las cartas de ‘Raúl Reyes’ dicen que las Farc dieron dinero a la campaña del presidente del Ecuador, Rafael Correa, y la recibieron del venezolano, Hugo Chávez. En algunos casos, como los de los gobiernos cubano, suizo, francés y español, los vínculos son resultado de su transparente intermediación en el conflicto o por acuerdo con Colombia.
Los nexos extranjeros con las Farc tienen, pues, pelambres muy variadas y pueden caber en una o varias de las siguientes categorías:
* Contactos por convicción, como los de Hugo Chávez y el presidente nicaragüense Daniel Ortega (el “hermano” de ‘Tirofijo’).
* Contactos por temor, como los del ecuatoriano Correa y, en alguna medida, Chávez.
* Contactos “pedagógicos”, pues las Farc son también una especie de escuela guerrillera a la vieja usanza. Como alumnos llegaron, seguramente, los estudiantes mexicanos muertos en el bombardeo del campamento de ‘Reyes’.
* Contactos por coincidencia de intereses, como los que pueden haber tenido las Farc con los grupos armados de Irlanda (Ira) y España (Eta). Recordemos que tres irlandeses estuvieron presos en Colombia por vínculos con la guerrilla.
* Contactos por negocios, como el contrabandista de armas ruso Victor Bout y el narcotraficante brasileño Fernandinho Beira-Mar.
* Contactos con espontáneos noveleros, lagartejes o pseudoacadémicos, como el profesor norteamericano Jim Jones, corresponsal de ‘Reyes’ desde Washington.
* Contactos con organizaciones ingenuas, particularmente europeas, que aún sueñan con guerrilleros románticos guevarescos, como el sindicato danés de la construcción que donó 2.000 dólares a las Farc hace unos meses.
* Contactos de entidades y personas que consideran seriamente la posibilidad de ayudar en la solución del conflicto. En este último abanico hay políticos de varios países, jefes religiosos y prestigiosos intelectuales.
Como se ve, de todo florece en la viña del señor ‘Marulanda’. Lo innegable es que las Farc son anacrónicas en su manera de ver la lucha política, pero no en sus relaciones exteriores. La muerte de Reyes, hábil canciller, debilitará algunos de estos nexos, y las revelaciones de los computadores -si Interpol sigue confirmando su autenticidad- desnudará muchos otros.
ESQUIRLAS. En contraste, el presidente Uribe, que tan mala prensa tenía en Europa, empieza a ver cómo cambian las cosas. Un encomiástico informe del lunes en El País (España) señala que “los logros (del Gobierno) en materia de seguridad impulsan el despegue económico”; que su economía crece “por encima de la media de América Latina” y que “Colombia sale de la lista negra”. Queda probado que el teflón también funciona internacionalmente.
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