29th January 2008

Perro que ladra fomenta el mordisco

La mayoría de los análisis que he leído sobre los insultos y belicosas amenazas de Hugo Chávez pueden resumirse en una frase: perro que ladra no muerde.

Por mi parte, desconfío de la premisa mayor, la zoológica; nace mi escepticismo de la cicatriz infantil que me dejó un perro que ladraba y acabó mordiéndome. Reniego, además, de la premisa del ladrido, porque a veces ladrar conduce velozmente a la tarascada.

El refrán del perro corresponde a otro más fino, pero igualmente discutible, según el cual “las palabras no matan”. Hay varias maneras de matar a través de las palabras, y una de ellas es el discurso incendiario que solivianta a quienes muerden sin ladrar. El domingo pasado, en el Festival Hay, el historiador británico Antony Beevor señaló cómo la retórica agresiva de ciertos paladines de la izquierda y la derecha española fue fundamental para que estallara la Guerra Civil. Sus palabras ayudaron a matar a un millón de personas.

No nos engañemos: los ladridos de Chávez encierran peligro, pero no en sí mismos, pues cada regurgitación de insultos se deprecia y recibe menos atención del mundo. Sin embargo, ignoramos hasta qué punto -y encrespado precisamente por el escaso interés que despiertan sus proclamas-, Chávez sería capaz de inflamar a sus seguidores contra Colombia para suscitar hechos. Hasta ahora ambos pueblos han demostrado una madurez muy superior a la de sus dirigentes. El boxeo de Chávez contra la sombra de Uribe no ha producido, que se sepa, ninguna reacción importante de los venezolanos contra los colombianos, ni de estos contra aquellos.
Tranquiliza que así sea. Pero inquieta pensar que no hay nada más fácil que formar un grupo de provocadores que arrime el fósforo a la dinamita. La historia ofrece amplio catálogo de ejemplos.

En este sentido, lo más prudente sería que en las marchas del próximo 4 de febrero para protestar por la violencia y el secuestro nos abstuviéramos de toda pancarta, cartelón, consigna o alarido contra Venezuela. Nuestra pelea no es contra un país que nació, creció y sufre al lado nuestro, sino contra quienes han convertido en instrumento político cotidiano prácticas infames e inhumanas como asesinatos, secuestros, encadenamientos, torturas… Será inevitable que muchos repudien el apoyo de Chávez a las Farc, pero no debemos confundir al gobernante con la nación, así nuestro propio Gobierno tenga bastante cruzados los cables en esta materia y proclame a veces que atacar al Presidente equivale a embestir contra la patria.

Con todo mi respeto por quienes prefieran abstenerse de concurrir a la manifestación del 4 de febrero, me parece que la importancia de la causa derrota casi todas las excusas. Que se convocó por Internet… pues sí, en el siglo 21 ya no se estila la lectura de bandos con trompeta. Que el Gobierno intentará manipularla… naturalmente: confundir es arma natural de la política, pero el mejor antídoto contra ella es expresar claramente que no desfilaremos a favor de Uribe ni de su gobierno, sino en contra de la violencia, del secuestro, de las Farc. Por eso debe quedar claro que no se trata de caminar a favor o en contra de la Seguridad Democrática, del despeje o no despeje, ni del intercambio humanitario sí o intercambio humanitario no.

Me parece un error dejar esta iniciativa en manos de determinados grupos políticos. La presencia masiva y multicolor de manifestantes garantiza que se trata de un sentimiento general de los colombianos, un sentimiento que supera toda diferencia.
No sobra recordar, sin embargo, que otros grupos practican la violencia insensata que repudiaremos el lunes. En las últimas cinco semanas, bandas de paramilitares cimarrones han asesinado a una docena de personas, desaparecido a nueve y desterrado a 120 en Nariño, Antioquia, Santander, Chocó. También contra ellos pienso salir el lunes a la calle.

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25th January 2008

Cirujanos demasiado estéticos

Chacón estaba decidido.

- Me voy a hacer la cirugía estética.

La firmeza con que lo dijo me sorprendió un poco. Chacón es subjefe de contabilidad de una revista donde escribo. Buen tipo. Paga pronto. Feo. Calvo. Cincuenta y ocho años. Arrugas, verrugas, ojeras. Narices anchas. Boca enorme. Mentón reprimido.
-¿Y qué piensa hacerse, Chacón?

-De todo. Mire.

Chacón me acercó un aviso de página entera aparecido en cierta revista colombiana de la alta sociedad. Había otros similares recortados de diversas publicaciones. En el anuncio aparecía una leyenda promocional que decía: “¡Cirugía facial garantizada!” Enseguida el nombre de un médico, con títulos, dirección, teléfono y página de Internet. Y una lista de servicios ofrecidos:

* Implante capilar
* Trasplante capilar
* Ojeras
* Pestañas
* Cejas
* Rejuvenecimiento
* Tratamiento de cicatrices
*Disminución y borrado de arrugas

- ¿Sí ve? -dijo Chacón, satisfecho–. Al final, voy a quedar como el modelo del anuncio.

l señor del anuncio era un tipo joven, bien plantado, con abundante cabellera, terno azul oscuro, corbata y, en general, aspecto de galán de telenovela.

Me bastó una veloz lectura para captar el error de Chacón.

- El señor del anuncio no es un modelo, Chacón: es el médico.

- ¡El propio doctor! -exclamó Chacón asombrado, y abrió una boca desproporcionada en medio de arrugas, verrugas y ojeras.

Chacón no sabía que la última moda en el mundo fatuo de la belleza con bisturíes que los cirujanos se anuncian con su propia carita, como si de un actor de cine se tratara.

odos los que salen en los avisos son jóvenes, todos bien parecidos, todos podrían confundirse con modelos, y, de hecho, el cliente los confunde con ellos. La fotografía es resultado de un cuidadoso estudio. El atuendo ha requerido un toque especializado. El pelo acaba de pasar por manos de un estilista.
Cierto otorrinolaringólogo no solo se promueve con retrato de medio cuerpo, sino que incluye una frase propagandística entre comillas y firma autógrafa en letra azul.

romete en la página cirugía de párpados, orejas, cachetes, mentón, liposucción de papada, rejuvenecimiento facial, aplicación de bótox y rellenos faciales.

- ¿De modo que son los propios médicos los que aparecen tan peinados, maquillados y posados? -exclamó incrédulo Chacón.

- Así es. A eso hemos llegado. Como si fueran perfumes, relojes finos o maniquíes de ropa masculina.

- ¿Y eso, con qué fin?

Tal vez con la idea de que, subliminalmente, el cliente asocie su ilusión de belleza con el aspecto del médico. Es como si enviaran el mensaje de que la capacidad del cirujano para reparar la edad o reconstruir el deterioro está directamente relacionada con su apostura personal.

- ¿Y qué ocurre con los feos?

- Si los médicos bonitos logran trasladar las perversiones de la mercadotecnia a su profesión, los médicos feos perderán clientela. Y los médicos mayores de 45 años tendrán que colgar la bata: algunos tontos creerán que no puede quitar arrugas quien las tiene.
Entonces, ¿qué ocurrirá con el doctor Alonso Gómez, que está como pasado de peso? ¿O con el doctor Patarroyo, que es medio orejoncito?

- Tranquilo, Chacón. El doctor Gómez no es cirujano estético sino intensivista y el doctor Patarroyo no investiga arrugas sino malaria.
- ¿Usted considera que estos avisos son un engaño? -me preguntó Chacón.

- No, mi preocupación no va por ahí. Finalmente, si alguien cree que un cirujano bonito corta más bonito, pues allá él.

- ¿Entonces, qué es lo que le preocupa?

- Me preocupan -le respondí, dando por terminada nuestra charla- los horrores que nos esperan cuando urólogos y proctólogos crean que ha llegado el momento de publicar sus propios anuncios…

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22nd January 2008

Locos, remedios y peleas ajenas

Quizás tienen razón los opositores de Hugo Chávez que pretenden desmontarlo del poder mediante un proceso institucional que lo declare mentalmente insano. Durante un tiempo pensé que se trataba de un recurso tramposo, de una zancadilla desesperada para arrebatarle lo que ganó legítimamente en las urnas. Pero sus más recientes actuaciones revelan una personalidad trastornada por la megalomanía, la ciclotimia y la coprolalia.

No es preciso ser psiquiatra para entender que este hombre no está en sus cabales. Preocupan su compulsión por exhibirse, su propensión a decir cuanto se le pasa por la cabeza, su afán protagónico, su agresividad y su tendencia a convertirse en predicador político urgido de la constante alabanza de un séquito de corifeos. Inquieta también la obsesión patológica por imitar a Bolívar. Hay antecedentes. En Colombia tuvimos el doloroso caso de un actor que, a fuerza de compenetrarse con el Libertador, acabó en una casa de reposo.

Es irreal esperar que un tribunal aparte a Chávez del poder, como Ecuador apartó a Abdalá Bucarán, y no me parece seria la oposición venezolana, donde hay desde líderes respetables hasta lagartos, explotadores y políticos corruptos. Pero considero necesario que el Gobierno colombiano disponga de un buen perfil psicológico del presidente venezolano: a la hora de dialogar, le será tan útil como aquellos.

Digo dialogar, porque hay que detener la peligrosa degradación de las relaciones con Venezuela. A menudo la Historia depara el enfrentamiento de dos pueblos vecinos cuyos gobernantes procuran impedir que las cosas pasen a mayores. Aquí es lo contrario: dos presidentes (sobre todo uno: Chávez) trenzados en una riña de comadres, mientras sus pueblos observan sorprendidos. La delirante pelea no ha producido metástasis populares y hay que evitar que así ocurra. Chávez pasó del insulto a militarizar la frontera, y aún podría escalar a la ruptura de relaciones y el acuartelamiento. Es un psicotipo impredecible. Uribe (a quien Chávez elegirá por tercera vez si se empeña en seguirlo atacando) hace bien en no responder insultos y dejarlo naufragar en su verborrea. Pero sería incauto imaginar que todo acabará allí.

El agotamiento retórico del ex coronel podría inducirlo a peores recursos y la obsesión de notoriedad podría inspirarle irreparables aventuras intrépidas.

Veo dos soluciones inmediatas. 1) Un estadista con amistoso ascendiente sobre ambos (¿Fidel Castro?), que los siente en una mesa, les eche un sermón y ponga orden. 2) Un gesto de origen unilateral, cada vez más difícil, que, pasando por encima de rencillas, marque un gesto histórico de reconciliación.

Conviene hacerlo pronto, entre otras cosas porque a la sombra del enfrentamiento bilateral y la campaña contra las Farc están medrando diversos oportunismos políticos. Pasma ver que Andrés Pastrana, cuya presidencia fue obra de un gesto electoral de ‘Tirofijo’ que tuvo como pago el Caguán, se ofrezca ahora como mediador entre dos gobernantes unidos por su común antipatía hacia él.

Algo parecido sucede con las víctimas del secuestro, merecedoras de todo mi respeto, solidaridad y admiración. La caravana que llevó a España a varios de los liberados fue organizada por entidades de derecha vinculadas al Partido Popular. En los actos solo participarán José María Aznar y figuras de esa agrupación conservadora. Leo en la prensa española que muchos denuncian el carácter partidista del evento y critican la utilización de las víctimas. Esto politiza la noble causa, despierta sospechas en sectores europeos de centro e izquierda, ofrece armas a los sectores reaccionarios que pretenden sugerir de manera infame que la izquierda democrática colombiana tolera la violencia y ahonda la brecha con Venezuela.

Es conocido el odio mutuo entre Chávez y Aznar: no compremos peleas ajenas, que con las nuestras ya tenemos suficiente.

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19th January 2008

Enriquezca su españolés

Algunos países europeos están decididos a pedir a los extranjeros aspirantes a ciudadanía un dominio aceptable de la lengua nacional. Esto debe de llamarse xenolinguofobia. ¿Qué significa “aceptable”?

Yo, por ejemplo, que soy un académico riguroso, juzgo inaceptable el español que machuca buena parte de los hispanohablantes y, si es por eso, les quitaría la ciudadanía a millones de ellos… Por otra parte, ¿cuál es la lengua nacional? ¿La de Boyacá, sumercé, pa’ que se jarten los bofes de jeringonza, o la costeña, llave, que ejuna cipotevaina?

Ante esta realidad es muy posible que España agregue el “dominio aceptable del españolés” a la lista de 327 requisitos que exige para otorgar una inofensiva visa de turista. A fin de que los colombianos vayan preparándose para la prueba, les ofrezco el siguiente canasto de términos contemporáneos hispánicos a los que deben buscar el significado más cercano.

1) Estar piripi

A) Estar loco. B) Estar enamorado. C) Estar borracho. D) Estar con ganas de ir al baño.

2) Pinreles
A) Pies. B) Dientes. C) Nalgas. D) Carros viejos.

3) Cantamañanas
A) Locutor. B) Gorrión. C) Chisgarabís. D) Vendedor de prensa.

4) Magrear
A) Acariciar. B) Insultar. C) Golpear. D) Correr.

5) Gilipollas
A) Idiota. B) Atrevido. C) Criador avícola. D) Borracho.

6) Pringado
A) Ingenuo, perdedor. B) Peleador, agresivo. C) Dormilón. D)Desdentado.

7) Colocado
A) Enamorado. B) Drogado. C) Preso. D) Corbata burocrática.

8) Guarrindongo
A) Hambriento. B) Bajito. C) Excitado. D) Desaseado.

9) Borde
A) Generoso. B) Subnormal. C) Bohemio. D) Maleducado.

10) Chabola
A) Forúnculo. B) Mujer policía. C) Prostituta. D) Tugurio.

11) Irse de rositas
A) Confesar el homosexualismo. B) Poner conejo. C) Vomitar. D) Drogarse.

12) Pelma
A) Aburrido. B) Impuntual. C) Apestoso. D) Avaro.

13) Sudaca
A) Deportista. B) Transpiración. C) Latinoamericano.
D) Camiseta deportiva.

14) Bamba
A) Cerveza negra. B) Zapatilla. C) Vagabundo. D) Mujer pública.

15) Rácano
A) Sin pelo. B) Tacaño. C) Muy sencillo. D) Traidor.

16) Recochineo
A) Burla. B) Robo. C) Porquería. D) Golpe con la mano abierta.

17) Pardillo
A) Bigote ligero. B) Ladronzuelo. C) Principiante. D) Inmigrante africano.

18) Macarra
A) Ensalada de pasta. B) Axila. C) Mujer gorda. D) Buscapleitos.

19) Currar
A) Comer. B) Estudiar. C) Enamorar. D) Trabajar.

20) Dar la tabarra
A) Prestar dinero. B) Molestar. C) Llamar por teléfono. D) Acceder a una propuesta sexual.

21) Jolín
A) Niño pequeño. B) Antigua peseta. C) Día de las brujas. D) interjección de sorpresa.

22) Chichinabo
A) Error garrafal. B) Órgano sexual masculino. C) Objeto insignificante. D) Leve resfrío.

23) Gayumbos
A) Gitanos. B) Prótesis dental. C)Calzoncillos. D) Zapatos viejos.
24) Molar
A) Gustar. B) Hacer el amor. C) Estafar. D) Mirar atentamente.

25) Ligar
A ) Conectarse por internet. B) Conquistar sexualmente. C) Obtener buena nota en la escuela. D) Sonarse.

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15th January 2008

Organicémonos: ¿es Chávez vocero de las Farc?

Dos verdades de a puño sobre Hugo Chávez y su injerencia en los asuntos de Colombia. Primero: el presidente venezolano parece esmerarse en borrar con las palabras lo que consigue con los hechos. Tras haber sido pieza clave para el retorno de dos secuestrados, ensució irreparablemente su actuación con la solicitud de declarar ejército insurgente a las Farc. Segundo: su intervención fue tan torpe que, lejos de dividir a los colombianos, los unió. Desde cuando cayó Gustavo Rojas Pinilla en 1957 no veía yo tanta unanimidad contra alguien y en apoyo -expreso, tácito o resignado- del Gobierno.

El temperamento ciclotímico de Chávez (hoy tacha de indigno a Uribe, mañana le declara su amor) ha impulsado este carrusel de emociones desde diciembre. Pero, por favor, como en el cuento de la orgía, “¡organicémonos!”. Conviene enfriar la cabeza y formular algunas preguntas. ¿A cuento de qué pide Chávez que se suprima a las Farc el marbete de terroristas? ¿Es un mensaje de ‘Tirofijo’ que administra el presidente venezolano? ¿Es un capricho del ex coronel? ¿Acaso la exigencia podría considerarse el comienzo de una negociación? Aquella glosa adicional según la cual las Farc abandonarán el secuestro y otras atrocidades si obtienen el estatus de beligerancia, ¿es un recado de la guerrilla o es una suposición del presidente venezolano?

Sí: organicémonos. Resulta indispensable aclarar cuál es el papel de Chávez en este despelote. Será interesante determinar si se trata del vocero oficial o extraoficial de las Farc para un proceso de paz, caso en el cual convendría llevar las conversaciones a otro terreno y ver qué es negociable en lo que tiene que proponer. En cambio, si son ideas que se le ocurren a la bartola, lo pertinente es pedirle al rey de España que le repita lo que le dijo en Chile.

En caso de que resultara interesante un cambio de categoría de las Farc -aunque no para reconocerle soberanía sobre una zona del país, evidentemente-, ello debe ser parte de un proceso serio y completo en que entreguen secuestrados, renuncien a violar los derechos humanos y, al final, rindan las armas y se incorporen a la vida democrática a cambio de concesiones políticas.

Por otra parte, hace mal el Gobierno colombiano en responder con un comunicado retórico a la sinrazón de Chávez. La condición de terrorista que se asigna a un grupo corresponde a un estatus que, si bien no plenamente definido -como observa Eduardo Pizarro Leongómez-, produce consecuencias jurídicas. No es posible calificar de terrorismo todo cuanto se le ocurra a un gobernante. Dice en su comunicado la Casa de Nariño que las Farc son terroristas porque atentan contra la democracia, se financian con el narcotráfico, destruyen el ecosistema, engendraron el terrorismo paramilitar, causan desplazamientos, dolor y pobreza…

Cuidado: las Farc son terroristas, sí, pero no por las anteriores razones, sino por el uso irracional de la violencia contra ciudadanos inermes, la siembra indiscriminada de bombas y minas, los campos de concentración de militares, los ataques a civiles, el secuestro, la tortura, los asesinatos… En suma, por pasar a cuchillo los principios elementales del Derecho Internacional Humanitario.

Si destruir el medio ambiente otorga título de terrorista, lo merecen mucho más ciertas empresas multinacionales o la aspersión de la selva con glifosato. Los narcotraficantes son delincuentes y enemigos de la sociedad, pero ello no basta para llamarlos terroristas. Tampoco a quienes atacan de manera pacífica la democracia. Finalmente, el terrorismo paramilitar no es menos terrorismo porque surja como reacción ante las atrocidades de la guerrillera.

Al meter en la mochila del terrorismo a terroristas típicos y a delincuentes de toda pelambre, el Gobierno ayuda a la confusión general y la evaporación de responsabilidades.

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8th January 2008

El sorprendente triunfo de Kid Uribe

Los sucesos colombianos de las últimas semanas pueden considerarse ignominiosos desde la óptica de los derechos humanos, insólitos desde la perspectiva de las relaciones internacionales y aparatosos desde el ángulo militar. Pero difícilmente volveremos a presenciar una temporada más apasionante desde el punto de vista político. Digo mal: la política no alcanza a describir lo visto. Habría que acudir a una mezcla de relato pugilístico y la eterna lucha entre el Bien y el Mal.

En apenas un mes observamos cómo Álvaro Uribe cometía el craso error de aceptar que un demagogo impredecible como Hugo Chávez fungiera de mediador ante las Farc para un intercambio humanitario en el que este gobierno no cree. Hay peleas que se pierden en el momento mismo en que se aceptan, como sería la de un peso gallo contra un mediano, y, en el terreno en que se planteó el conflicto, Uribe llevaba las precarias opciones del gallo. Cuando reaccionó y desmontó groseramente a Chávez del proceso, multiplicó el error: en un solo acto, descendió al escalafón de los moscas y Chávez -herido, ofendido y solidario con las Farc- ascendió al de los pesados.

En ese instante, las propias Farc subieron también al ring donde se tambaleaba el presidente colombiano y, al anunciar la liberación de tres secuestrados, ayudaron a derribarlo en un severo nocaut. Uno… dos… tres… Mientras la opinión pública internacional seguía la cuenta de 10, se montó la parafernalia de helicópteros venezolanos, exposiciones televisadas de Chávez con mapas y flechitas, reunión de delegados de seis países, traslado momentáneo de la capital de Suramérica a Villavicencio y hormigueo infatigable de periodistas por todos lados. Cuatro, cinco… seis… le contaban a Uribe.

La época del año añadió guirnaldas al escenario: un niño llamado Emmanuel, como Cristo, que llega a su familia en Navidad: ni a Fernando Gaitán se le habría ocurrido semejante novelón. Siete… ocho… En el punto en que se aplazó la entrega de los cautivos por supuestas interferencias de las Fuerzas Armadas colombianas se oía la cuenta de nueve, y todos esperaban que, al llegar a diez, el regreso de los secuestrados hundiera a Uribe en la miseria política absoluta.

Pero en ese momento ocurrió una de las más espectaculares resurrecciones que se hayan visto en el cuadrilátero de un choque político. El púgil que parecía liquidado, aquel que se aprestaban a socorrer con médico y la camilla, se puso en pie y anunció que las Farc no podían entregar al niño porque este, muy probablemente, estaba en poder de Bienestar Familiar.

En un primer momento, muchos supusieron que el vencido intentaba aferrarse a las cuerdas para detener la cuenta. Pero a medida que encajaban las piezas se vio que el balance de la pelea cambiaba sustancialmente y Kid Uribe podía lograr un triunfo sorprendente y demoledor y un merecido desquite de las humillaciones padecidas. Segundos después, mientras a él le levantaban el brazo, quedaban tendidos en la lona Chávez y las Farc.

El inesperado desenlace final de la contienda produce algunos efectos positivos: desnuda una vez más el mundo atroz, cruel e irreal de las Farc; le baja los humos a Chávez; muestra que funcionó el sistema de protección infantil de Bienestar Familiar; pone totalmente a salvo a Emmanuel…

Pero también deja consecuencias lamentables: golpea el acuerdo humanitario; fortalece a quienes pretenden una imposible solución militar del conflicto; desprestigia la intervención internacional (única salida lógica al problema); complica la vida de los rehenes cuya entrega se ha anunciado y deja en mala posición a una líder honesta y valerosa como Piedad Córdoba.

Se dice que este episodio necesita como narrador a Spinoza, a Coetzee, a Remarque. Nada de eso: para contar lo ocurrido lo que se requiere es la voz deportiva de Édgar Perea.

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1st January 2008

Todo es grave, pero nada es serio

Balance realista de una semana surrealista.

En 1970, cuando le enmochilaron a Gustavo Rojas Pinilla su victoria electoral para dársela a Misael Pastrana, el rugido callejero presagiaba un nuevo 9 de abril. Llegaron entonces a Bogotá, enviados de emergencia, varios periodistas extranjeros. La situación prometía noticias: la chusma revuelta, el atropello contra las urnas, una nación de violentas tradiciones…. Cuando se creía que la ciudad sería incendiada de nuevo, salió por televisión el presidente Carlos Lleras Restrepo, dio un golpe en su reloj de pulsera y la asonada se disolvió sin un grito. Ocho días después, sosegada ya la situación y consumado el fraude, uno de los enviados especiales se despidió de sus colegas colombianos y, entre aguardiente y aguardiente, pronunció unas palabras lapidarias:

-¿Saben lo que pasa con su país? Que aquí todo es grave, pero nada es serio.

En los últimos días, al observar la expectativa nacional, el corre corre de los augustos testigos extranjeros, la masiva presencia de periodistas y la actitud acorralada del Gobierno, no pude menos que recordar aquella frase. Una vez más, las Farc, maestras en inflar globos y reventarlos (remember la famosa cita de ‘Tirofijo’ con Andrés Pastrana), han vuelto a manejar a su antojo la atención en torno a la posible liberación de tres secuestrados, anunciada por la propia guerrilla. No hemos entendido, por un lado, que las Farc intentan ordeñar al máximo los réditos políticos de su gesto; que, por otro, tienen poco que perder en materia de imagen y, finalmente, que su sentido del tiempo y de las oportunidades se rige por coordenadas distintas a las de las cancillerías y las brigadas militares. Seguramente son mentirosas, como dice el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo; pero la mentira forma parte de sus recursos válidos de lucha, con lo cual nos equivocamos de nuevo al exigirle patrones de conducta de colegiales buenos.

En medio de la frustración con que se cerró el 2007, aparece de súbito el presidente Uribe con una bomba: existen dos Emmanueles; uno, el de las Farc, es un fantasma o es falso; el otro, el verdadero, está posiblemente en manos del Instituto de Bienestar Familiar. Semejante chiva le permitía al Gobierno recuperar iniciativa y levantarse de la lona donde lo había dejado tendido el nocaut de las Farc con asistencia de Hugo Chávez. Sin embargo, en el momento de escribir esta columna aún no hay pruebas de que Emmanuel 2 sea el verdadero niño de Clara Rojas. De resultar falsa la apuesta del presidente Uribe, representaría un chasco terrible. Por eso, parece insólito que se la juegue de manera tan audaz con una carta hipotética.

Otra vez se confirma el aserto que pronunció aquel enviado extranjero hace 37 años. Todo es grave en Colombia. Pero nada es serio.

El nuevo Alcalde bogotano

Oí cuidadosamente el discurso de despedida de lucho Garzón (más lírico que presidencial) y el de posesión de Samuel Moreno Rojas, por quien voté como Alcalde de Bogotá. Me gustaron de Moreno el énfasis en lo social, el reconocimiento del buen trabajo de Lucho, los esfuerzos por unir al Polo, la tajante advertencia contra la corrupción y la convicción con que prometió cumplir sus programas. Se asemeja al Samuel que queremos ver en acción. Me gustó, incluso, que enmendara viejos errores deportivos y vistiera la camiseta de Santa Fe y la Equidad con la promesa de ayudar al abandonado fútbol capitalino.

Pero Samuel sabe que muchos lo miran con un cuchillo en los dientes y que debe hacer una gestión impecable que no constituya la versión siglo XXI de la Anapo populista ni se inspire en la dictadura de su abuelo. Deseo a Moreno mucha suerte con Bogotá y a Bogotá mucha suerte con Moreno. Ambos se necesitan. Y a todos los lectores, un feliz 2008.

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