20th Noviembre 2007

Lo que no dejó oír la bulla

La reciente cumbre iberoamericana terminó en tremendo alboroto por el incidente entre el rey de España y el presidente venezolano, Hugo Chávez. Pero lo más lamentable no fue el breve encontronazo, sino que, aplastado por los desorbitados ecos que ha tenido, pasó de puntillas el tema que convocó a los 22 jefes de Estado: la cohesión social.

¿Qué diablos es la tal cohesión social, expresión nueva y fría que el “¿por qué no te callas?” noqueó de manera fulminante? En las carpetas aparecen otros vocablos respingados: “mecanismos de inclusión y exclusión sociales”, “percepciones ciudadanas”, “sentido de pertenencia” y -que no falte nunca en estos papeles- la inmamable sinergia: “sinergias entre equidad social y legitimidad política”. Tras una larga zambullida en la piscina de lenguaje economiqués y sociologués extraje una conclusión bastante simple: cohesión social es otra manera de no llamar pobreza a la pobreza. Es decir, a la escasez de medios, la explotación laboral, la utilización política, la vivienda deplorable, la falta de salud y educación, la ignorancia, el precario acceso a la Justicia y a los misterios de la Ley, la marginación cultural y la discriminación clasista (¿Recuerdan al ‘hombre del carrito’? Pues eso.)

En el fondo, se trata de un eufemismo que abarca la pobreza y sus consecuencias económicas, sociales, cívicas y políticas. Resulta menos fuerte hablar de “débil cohesión social” que denunciar la injusticia social, la desigualdad y la explotación. En su importante monografía preparatoria, el gobierno chileno señala que 200 de 530 millones de latinoamericanos viven en la pobreza, y que 80 millones de ellos (un tercio, niños) pasan hambre. No es que adolezcan de “tenue cohesión social”; es que no comen.

Lo más llamativo es una dura condena, que pasó casi inadvertida, de la globalización. El estudio informa que la economía planetaria ha servido para “acentuar la desigualdad entre países” y “crear segmentación” dentro de las sociedades. Agrega que “las actividades que conforman la red global solo emplean una minoría de la fuerza de trabajo”, algo que “acrecienta la diferencia de remuneración entre los recursos calificados y los no calificados”.
Denuncia, además, las “fuertes restricciones a la movilidad laboral”, salvo para personal “altamente especializado”. En otras palabras, rechazo en países avanzados a los trabajadores normales y seducción de cerebros con estudios superiores.

También señala cómo la globalización ha promovido “solidaridades horizontales”: los ricos de los países pobres están cada vez más cerca de los ricos de los países ricos, y más alejados de los pobres de sus propios países. Estos forman una enorme masa de excluidos “que navega entre la atomización social y el refugio en tradiciones locales, étnicas o religiosas”: un retroceso de siglos.
La cohesión social figura como un “concepto multifacético”. Antes se nombraba a esto con palabras más llanas: no hay verdadera democracia ni participación ciudadana sin justicia social.

En resumen: al hablar de la “cohesión social debilitada”, la cumbre quiso decir que los latinoamericanos ricos y poderosos (el papel los llama “elite”) cada vez son más poderosos y más ricos; que hay 200 millones de pobres y que estos siguen jodidos en todos los aspectos. No era más, pero tampoco era menos. Nadie logró oírlo por la bulla.

ESQUIRLAS. 1) Semana culturalmente movida en Bogotá. El martes, partido vital entre Colombia y Argentina; el miércoles, visita del estupendo escritor mexicano Juan Villoro para hablar sobre el fútbol y otras artes; el jueves, entrega del Premio Juan de Castellanos de novela corta. 2) Además, empieza el 21 en el Hotel Bacatá el XI Torneo de Scrabble en castellano, con participación de 100 campeones de todos los países de habla hispana. Será un inteligente y divertido homenaje a nuestra lengua. Parece increíble el apasionante desafío que encierra armar palabritas en un tablero.

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14th Noviembre 2007

¿Nadie me responde?

En su último número realizó la revista SoHo un interesante y sencillo experimento. Con el nombre de “Paula” o el de un periodista que un día será famoso pero aún no lo es, Adolfo Zableh, envió 17 emilios a diversos personajes: escritores, cantantes, actores, políticos, deportistas, figuras de la farándula…Eran mensajes electrónicos estilo “admirador desconocido”, que merecían una respuesta amable. ¿Y saben ustedes cuántos de los destinatarios contestaron en forma personal e inequívoca? Uno. Uno solo. Fue María Elvira Arango, directora de la revista Donjuán.

Cinco se manifestaron a través de una respuesta automática o una secretaria: Paulo Coelho, Enrique Peñalosa, Silvia Tcherassi, Gustavo Cerati y Ronaldinho. Los demás simplemente no respondieron: Hugo Chávez, Mario Vargas Llosa, Marcelo Cezán, Samuel Moreno Rojas, Jotamario Valencia, Raimundo Angulo, Marcela Mar, Juan Pablo Montoya, Paola Turbay y Andrés Cabas.

En ese mismo número, el filósofo Fernando Savater confesó que gasta buena parte de su tiempo acusando la llegada de mensajes que entran a su buzón. “Recibí una educación a la antigua ¿dice¿ y considero una imperdonable grosería no responder aunque sea con una línea a quien se ha dirigido a mí de buena fe”. Prueba de ello es que la revista le pidió a través de un cibermensaje que escribiera un “elogio al mail” y Savater así lo hizo.

Hace 30 años, cuando aún no existía Internet y toda carta pasaba por varias manos y sellos, un comediante gringo llamado Don Novello mandó mensajes de saludo a numerosas personalidades mundiales. Muchos de los mensajes encerraban un gramo de delirio o un kilo de mamagallismo y, sin embargo, pocos de los destinatarios se percataron de ello. Novello firmaba con el seudónimo de Lazlo Toth, un húngaro chifl ado que en 1972 acribilló a martillazos La Pietá de Miguel Ángel. El sorprendente resultado de sus cartas está publicado en un libro facsimilar que demuestra hasta qué punto es chimbo el contacto entre los líderes y sus pueblos.

Entre otros, Novello obtuvo respuestas amables y estereotipadas de Richard Nixon (una docena de tarjetas timbradas), Gerald Ford, el dictador filipino Ferdinando Marcos, el presidente coreano Chong Wa Dae, el generalísmo Franco (cuyo secretario contestó en renqueante inglés) y numerosos políticos estadounidenses.
A varios de ellos les envió, por ejemplo, proyectos absolutamente disparatados para ahorrar energía o poemas que era preciso cantar con la música de canciones de moda. Pocos de los líderes se detenían a leer el contenido del mensaje y agradecían “su juiciosa propuesta” o “sus hermosas palabras”.

Otros respondían sin darse cuenta de que estaban pisando una cascarita. La secretaria de la reina Isabel de Inglaterra se tomó el trabajo de contarle que no podía enviarle una foto de la soberana, como el corresponsal pedía, pues “Su Majestad solo manda retratos a personas que conoce” y de explicarle que “la Reina no tiene apellido” (suspicaz pregunta de Lazlo Toth) “pues pertenece a la Casa de los Windsor, de la cual es cabeza”.

Una de las cartas dirigidas al presidente Ford contenía una idea para lavar papel higiénico ya usado a fin de combatir la infl ación. La respuesta, firmada por Ford, agradecía grandemente la iniciativa y agregaba: “Con la ayuda de ideas de familias e individuos nuestro país superará este difícil problema” (¡!) No se sabe, sin embargo, si la Casa Blanca optó fi nalmente por utilizar papel higiénico de, por decirlo así, segunda mano.

Hay un punto equidistante entre el idiota que agradece automáticamente aun burlas e insultos y el mal educado que no contesta nunca un correo. Yo admito que pertenezco a la escuela de Savater. Procuro responder todo mensaje cortés, aunque sea discrepante. Los diálogos establecidos con varios ciudadanos que discutían mis opiniones me han permitido hacer amigos internéticos en muchas ciudades del mundo. Me enorgullezco de que incluso he podido conquistar fieles y cariñosas admiradoras. A varios de mis lectores llegué a conocer en persona, y creo que los columnistas que no se “rebajan” a responder correos de su clientela están perdiéndose una interesante consecuencia de su trabajo.

En cuanto a los mensajes insultantes, ya advertí que mi computadora tiene un chip que responde de manera automática “¿Por qué más bien no la come usted?” o “¡La suya!”. Pese a todo, hay quienes insisten en mandarme notas vejatorias. Deben de ser coprófagos, masoquistas o malos hijos.

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13th Noviembre 2007

El rey que rabió

Notas y precisiones sobre el incidente entre Juan Carlos I y Hugo Chávez.

La mayoría de los españoles piensa que, al decirle “¿Por qué no te callas?”, el rey puso en su sitio la grosería de Hugo Chávez. Mientras tanto, la mayoría de los venezolanos considera que Chávez es un héroe bolivariano que derrotó nuevamente a la corona española.

El incidente ocurrido en la XVII Cumbre Iberoamericana merece algunas precisiones. Digamos, para empezar, que parece fácil ser Bolívar en el siglo XXI: no es preciso ser valiente, solo mal educado. Tampoco aciertan los que contrastan a Chávez como presidente elegido democráticamente y al rey como representante de una institución mandada a recoger. Pienso que las monarquías son un sistema anacrónico, pero debo reconocer, aun a riesgo de que mi querida Gloria Gaitán me llame cipayo, que a los españoles les ha funcionado muy bien la monarquía constitucional. Por lo demás, la autoridad del rey nace de la Constitución de 1978, aprobada en referendo por el 95 por ciento del pueblo español, que habría podido repudiarla.

Chávez no está en condiciones de impartir lecciones de democracia a Juan Carlos de Borbón. En 1992, el venezolano intentó asestar un cuartelazo a un gobierno -bueno o malo, pero democráticamente elegido-, y fracasó. En cambio, Juan Carlos desmontó en 1981 un golpe de Estado contra la España renaciente y consolidó así la transición hacia la actual democracia que, sin su decidida intervención, seguramente se habría ido al traste.

Otra aclaración: es un error imaginar que en este rifirrafe Chávez representa la libertad de expresión y el rey, la censura. Todo lo contrario: quien tenía la palabra era el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, y fue Chávez el que, de manera cansona y constante, lo interrumpió y perturbó. Lo que hizo el rey fue pedirle a Chávez que respetara el turno de Zapatero. Se dice que, al hacerlo, el rey faltó a la diplomacia. Conociendo la fama que tiene de personaje sencillote y espontáneo, era de esperar que le hubiera dicho al impertinente Chávez: “¡Calla la boca, coño!”. Pues claro que fue diplomático: por eso se limitó a increparle: “¿Por qué no te callas?”, equivalente a “Déjelo hablar, hombre”.

Observen la escena con cuidado y verán que, distinto a lo que dice la derecha española, el rey no defendió a Aznar de las descalificaciones de Chávez. Lo defendía -¡qué paradoja!- su más caracterizado antagonista político, el socialista Rodríguez Zapatero. A mí tampoco me gusta Aznar (en mis peores pesadillas sueño que me toca escoger entre Aznar y Chávez), pero no veo qué relación existe entre la vieja pelea de Chávez con este hombre, ya derrotado y retirado de la política, y las conversaciones iberoamericanas sobre cohesión social. Adivino allí un acto ególatra del presidente venezolano, obstinado en recordar el condenable intento de golpe que sufrió hace cinco años, pero no el que propició él hace 17. (Para que sepan cómo andan las cosas en España, el partido de Aznar culpó a Zapatero de los dicterios de Chávez, en vez de agradecerle que defendiera a su antiguo jefe!!)

El último despropósito de Chávez es pretender sembrar sospechas en el sentido de que Juan Carlos I apoyó el frustrado golpe contra él. Debería saber que el rey no traza las políticas de gobierno; su papel constitucional es el de certificar, representar y actuar a petición del ejecutivo.

Pese a su populismo, Chávez ha aportado cosas interesantes a América Latina: un interés por lo social, un balance frente a los abusos de Estados Unidos, unas mediaciones políticas que eventualmente ayudarán a la paz en Colombia. Pero debe entender que las reuniones internacionales de Jefes de Estado no son Aló, presidente, donde dice lo que le sale de la boina, y que no todo el mundo tiene por qué aguantarse sus arrogancias de chafarote.

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6th Noviembre 2007

Entrevista futurista con Álvaro Uribe V

Entrevista exclusiva con Uribe V (V de “5º.”, no de “Vélez”) el 2 de enero del 2022.

P. ¿Se presentará a su quinta reelección?

R. Siempre he sido enemigo declarado de la reelección; sigo aquí porque no creo que el país esté preparado para que lo deje solo.

P. ¿Qué tendría que ocurrir para que cambiara de parecer?

R. Para el 2010 dije que se necesitaría una hecatombe; para el 2014, por puro patriotismo, rebajé mis exigencias a un obstáculo grave; para el 2018 bastó un percance para allanar mi candidatura. Pero en esta ocasión no seré condescendiente: me voy de todos modos, a menos que se presente algún pereque.

P. ¿Usted, que es una inteligencia superior, cómo definiría el pereque?

R. Pereque es todo aquello que me obligue a aceptar un nuevo mandato del pueblo colombiano.

P. ¿Cree que el pueblo lo acompañará?

R. Esa pregunta me la formuló hace poco Hugo Chávez, Presidente Bolivariano Perpetuo de Venezuela, que, como usted sabe, despacha desde La Habana porque Fidel se retiró a jugar béisbol hace tres años. Y yo le dije: “Mirá, Huguito, mientras la gente siga creyendo que democracia es reelegir, reelegir y reelegir, los buenos demócratas nos acompañarán”.

P. ¿Qué opinarán las fuerzas políticas?

R. Me interesan poquito. Cuando había Congreso y Corte Suprema de Justicia, yo salía a darme la pela por radio. Pero desde que al Congreso lo reemplazó el Club Unión y a la Corte Suprema, la Asociación de Criadores de Caballos de Paso, los partidos no me preocupan.

P. ¿Y el intercambio humanitario?

R. Sigo empeñado en sacarlo adelante, como hice con los paramilitares y ‘parapolíticos’, pero sin despejes. Los nietos de Íngrid vinieron a proponerme que le despejara a la FAR una esquina de la Plaza de Bolívar, diagonal a la carpa donde viven los Moncayo, y les advertí que soy tolerante pero que no me confundan con el bobo Marañas.

P. ¿Ve alguna posibilidad de paz?

R. Nadie ha luchado más por la paz que yo. Hace tres días, cuando Tirofijo me llamó desde el cuarto de huéspedes de los Sarkozy, le dije lo mismo. Pero no me entendió, porque el hombre ya habla más francés que español.

P. ¿No cree que Chelsea Clinton, presidenta de Estados Unidos, podría mediar?

R. Washington no tiene ningún amigo tan fiel como yo: ¡con decirle que le cambié el nombre al Narinho Palace y cumplo el 4 de julio! Pero soy un paisa orgulloso y soberano, como lo saben nuestros soldados en Irak, y solo acataré nuevas órdenes cuando aprueben el TLC.

P. Entonces, ¿qué mediación le parecería aceptable?

R. La de monseñor José Obdulio Gaviria. Desde que le reprodujeron un artículo en El Catolicismo, lo considero un buen arzobispo: él sería un mediador imparcial.

P. ¿A qué piensa dedicarse si un día se retira?

R. Hombre, a montar mis caballos. Los pobres ya llevan más de 30 años esperándome. Y nada más, porque ya tengo 70, una edad que no me permite prodigarme en otros gusticos…

ESQUIRLAS. 1) Cuando incluí entre las buenas noticias la elección de Luis Alfredo Ramos como gobernador de Antioquia, pensaba en su notable trabajo como alcalde de Medellín. Ignoraba entonces informes que hablan de sus malas compañías electorales, razón de más para exigirle una gestión intachable, sin clientelismos ni debilidades ante la ‘parapolítica’. 2) El trascendental veredicto de la Justicia española sobre el atentado terrorista de marzo del 2005 exculpa a Eta. Según la derecha, también demuestra que el envío de tropas hispanas a la invasión de Irak no estimuló el atentado ni la subsiguiente derrota del Partido Popular. No es así. En el expediente constan palabras de los cerebros islamistas de la matanza que revelan su ira por la participación de España en la guerra.

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30th Octubre 2007

Se descarriló el tren sucio contra el Polo

La intromisión electoral de Uribe es escandalosa, pero no sorprendente

Cierto profesor de derecho civil, que tenía la mala maña de realizar exámenes relámpago con preguntas capciosas, disparó alguna vez la siguiente pregunta a un alumno:

– ¿Me permite la ley casarme con la hermana de mi viuda?
El alumno procesó la pregunta de manera atribulada, repasó velozmente las incompatibilidades por incesto, notó que los cuñados no están abarcados por ellas y contestó: “Sí, sin duda”. Perdió el examen, como es obvio, porque le faltó aplomo para entender que, si está de por medio “mi viuda”, significa que “yo” ya he muerto, circunstancia que complica bastante un nuevo matrimonio. Algo parecido le sucedió a Samuel Moreno Rojas: se enredó y metió la pata con la pregunta sobre los votos comprados. Sacó en esa pregunta mala nota. Pero deducir de allí que era un delincuente electoral, un político sin escrúpulos y que él y su grupo destrozarán la administración de Bogotá era como inferir que aquel alumno atribulado de derecho civil está dispuesto a cometer adulterio, uxoricidio e incluso necrofilia.

La locomotora que montaron contra Moreno sobre tan enclenques rieles se descarriló el domingo. Menos sectario que sus enemigos políticos, el pueblo bogotano lo eligió alcalde y decidió que el Polo Democrático siga rigiendo los destinos de la ciudad. Será interesante analizar cómo la saña en su contra hizo crecer la votación de Moreno. Además, esos 915 mil votos son un reconocimiento de que la izquierda ejerció con honorabilidad y eficiencia el segundo cargo más importante del país. No lo esperaban así los atomizados partidos tradicionales, que llevan más de siglo y medio experimentando con el país, saqueando sus arcas, comprando votos y logrando solo pequeños aciertos en medio de grandes desastres.

Abundaron en la campaña los procedimientos sucios, algo que tampoco se ahorraron algunos sectores del Polo. A Moreno puede criticársele haber pensado mal. Pero los actos del presidente Álvaro Uribe ofrecen pocos antecedentes como intromisión descarada en política. ¿No era ilegal la injerencia electoral de funcionarios? Escandaliza, pero no sorprende, la mala fe con que sugirió que el Polo defiende la lucha armada, a partir de una torva interferencia de las Farc en la campaña. ¿Por qué creerle a este grupo violento sus calificaciones y descalificaciones, pero no a los paramilitares y narcotraficantes cuando formulan las suyas?

Si la izquierda democrática aspira un día a llegar al Palacio de Nariño, ya sabe lo difícil que el Establecimiento se lo va a poner.

Moreno y el Polo tienen que demostrar que pueden continuar la obra de los alcaldes anteriores y, sobre todo, el énfasis social que imprimió Lucho Garzón. Su deber es probar que lo harán con rigor y probidad y sin sectarismos. Samuel, en particular, tiene que callar a quienes lo tildaron de clientelista. Mantenga a raya a quienes en su entorno demuestren apetitos politiqueros; “desanapícese” un poco, que muchos que votamos por el Polo no simpatizamos con el populismo de Anapo; apóyese en los nuevos equipos técnicos que trabajan por la ciudad; vincule personas que, sin ser del Polo, quieren ayudar a Bogotá; demuestre que no será ese desastre que sus enemigos anuncian a gritos; juegue limpio; cumpla sus promesas; recuerde que fue elegido sobre todo por las clases económicas más necesitadas; fortalezca el futuro de una opción política distinta.

El Polo, a su turno, también tiene la misión histórica de consolidarse como partido de izquierda promotor del cambio social pacífico. Debe cerrar grietas en su interior y evitar que la capacidad corruptora del poder lo contagie. Sería una desilusión aplastante que fallara.

Quienes votamos por Moreno y el Polo tenemos, más que nadie, la obligación de vigilar y exigir.

ESQUIRLAS: Algunas alegrías: el cambio en Cundinamarca, Salazar en Medellín, Serpa en Santander, Verano en Atlántico, Ramos en Antioquia, Navarro en Nariño, Judith Pinedo en Cartagena…

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26th Octubre 2007

Pensando en Álex

Que a mí me conste, cuando murió Álex lo despidieron con sentidas notas necrológicas el New York Times, Time Magazine y El País. En cambio poco vi en la prensa colombiana, y eso que es difícil ignorar el fallecimiento del loro más importante del planeta.
Iba a decir, además, que era el loro más importante de la historia.
Pero quizás no supere la fama del loro de Robinson Crusoe o la valía de aquel otro que hallaron los conquistadores españoles en Venezuela, último ser que articulaba palabras en la lengua de los extinguidos aturianos.

Álex murió el 6 de septiembre en la Universidad de Brandeis, Estados Unidos, su residencia tradicional. Era gris, un año mayor que Shakira (tenía 31 años), había nacido en algún lugar del África y durante tres décadas fue objeto de experimentos científicos sobre formación del lenguaje y raciocinio animal.

El difunto loro tenía un vocabulario de 150 palabras, decía “te quiero” a su cuidador, daba las buenas noches, distinguía los colores y era capaz de nombrar cerca de 50 objetos. Así y todo, falleció sin decir ni pío una noche en su jaula.

La importancia de Álex no es que hablara: una vecina de mi abuela tenía una cotorra verde que recitaba a Amado Nervo, y una vez vi aletear en una discoteca de Nueva York un perico blanco que no hablaba pero que hizo hablar a muchos.

La importancia es que el dominio lingüístico de Álex planteó una pregunta trascendental: ¿piensan los animales? ¡Por supuesto que los animales piensan! Iba a decir que los verdaderos animales son quienes piensan que los animales no piensan, pero me huele que tal afirmación inoculaba una contradicción esencial en mi planteamiento.

Hasta el más pequeño de los insectos es sujeto de razonamiento y decisión. ¿Usted cree que la hormiga regresa cada noche al hormiguero por pura chiripa? ¿Que el ratón encuentra el queso porque leyó un famoso libro? ¿Que el perro rasca la puerta porque no tiene llave? ¿Que el topo anuncia el terremoto porque está en nómina del Instituto Geofísico de los Andes? ¿Usted cree que la gallina protege a sus pollitos por meracasualidad al ver la sombra de la comadreja que vuela? ¿Usted cree que la comadreja vuela?

Nada más inteligente que un animal. Hasta los miembros del Opus Dei envidian la organización de las abejas y un castor borracho podría dictar cátedra de construcción de represas en Harvard.
¿Han visto ustedes piojos en los pies o niguas en la cabeza? No: los piojos saben que su territorio es la mula y las niguas saben que el suyo son los las patas; a su turno, la mula sabe que la mula de que hablo aquí no es ella sino la cabeza, y las patas son conscientes de que me refiero a los pies y no a ellas.

Aun el mínimo bicho tiene claro lo que quiere. No se conoce un solo mosquito anofeles que haya producido el mal de Chagas, ni de una vinchuca causante de un caso de malaria. El anofeles se dedica a su malaria, la vinchuca al mal de Chagas. Punto. Ojalá pudiéramos imitar tan sabio sentido de la especialidad.

Los humanos consideramos superdotados a quienes estudian dos carreras: arquitecto-ingeniero, abogado-economista, médico-sociólogo, reina de belleza-periodista. Pero nada más corriente en el mundo animal que la doble destreza: oso hormiguero, perro pastor, pájaro carpintero, boa constrictor, araña polla…

Parece increíble que aún se discuta si los animales piensan. Sería admisible debatir si son capaces de raciocinio los ministros de Bush, los sofás de terciopelo o las botas pantaneras. Pero los espectadores de canales de televisión sobre animales sabemos que allí hay más materia gris que en los debates políticos o ciertos análisis futboleros.

Álex servía tinto a sus cuidadores, les comentaba las noticias, contaba hasta veinte (yo solo llego hasta trece), echaba chistes, explicaba la influencia de los algoritmos en la econometría y leía a Fernando Londoño pero no lo entendía, prueba definitiva de su inteligencia.

No caben, pues, más dudas. Los animales son más sabios que la mayoría de los seres humanos. Solo que no los dejan entrar a la escuela y tienen, entonces, menos instrucción. De allí que deba ofrecer disculpas a mis lectores si encuentran errores de ortografía en este artículo: se lo he dictado a mi perro.

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23rd Octubre 2007

Premiemos a quienes lo han hecho bien

Es razonable dar continuidad a las administraciones de Bogotá y Medellín.

Este fin de semana serán elegidos miles de alcaldes, gobernadores, diputados, concejales y ediles en casi todo el país. Teniendo en cuenta que la elección popular de alcaldes tiene 19 años y 16 la de gobernadores, es posible entender que casi un 40 por ciento de la población no haya conocido las épocas en que el Gobierno central escogía a dedo a los jefes de municipios y departamentos. En la mayoría de los casos, el salto hacia la elección directa ha sido bueno en principio, pues significa una ampliación de la democracia, y aceptable en la práctica, pues sus resultados políticos están a la altura de las expectativas; en algunos (pienso en Cartagena) ha sido bueno en principio y lamentable en la práctica; y en ciertos casos ha sido bueno en principio y muy bueno en la práctica. Dos ejemplos egregios de esta última situación son Bogotá y Medellín.

La capital ha demostrado que una seguidilla de buenos alcaldes es capaz de imprimir un vuelco a la ciudad. De aquella Bogotá de hace 15 o 20 años a la de hoy existe un abismo. Los habitantes del Distrito se mostraban entonces descontentos y desesperanzados. Hoy, el promedio de orgullo de vivir en Bogotá es de 4 sobre 5. Hace nueve años, el 55 por ciento de los bogotanos pensaba que la ciudad iba “por mal camino”; hoy, el 58 por ciento cree que marcha “viento en popa”.

Sin desmerecer la encomiable labor de alcaldes anteriores, hay que atribuir parte importante de este cambio a Lucho Garzón, el actual alcalde. Garzón tuvo la sensatez de continuar los programas exitosos de sus antecesores, y además dio un timonazo en favor del aspecto social, el menos atendido de la ciudad. Es un giro que corresponde a la convicción personal de Lucho y al programa del Polo Democrático, el partido político de izquierda que lo llevó a la alcaldía. La transformación en este campo ha sido sorprendente. Al subir el Polo, en el 2003, el 38,5 vivía en niveles de pobreza (no le alcanzaban los ingresos para la canasta familiar) y la miseria tocaba al 9,1 de los capitalinos. El año pasado la pobreza había descendido en 10 puntos (del 38,5 al 28,5 por ciento) y la miseria se había reducido a la mitad (4,5 por ciento). Se calcula que las cifras del 2007 son aún mejores. El plan de comedores comunitarios y suplementos alimenticios en las escuelas trabaja para acabar con el hambre en Bogotá. Y aunque la inseguridad sigue siendo un problema, solo el 16 por ciento de los ciudadanos cree que se ha deteriorado su nivel de vida.

Es muy importante para la ciudad que no decaiga el ritmo de beneficio social impuesto por Lucho. Por eso votaré para la alcaldía distrital por Samuel Moreno Rojas, candidato del Polo Democrático. Resulta muy importante para la democracia colombiana premiar a un partido de izquierda que lo ha hecho bien. Me asusta, además, que Peñalosa, indudablemente un buen alcalde, suba con el torpe equipo de asesores que lo empujó al abismo durante su campaña.

A su turno, la transformación de Medellín en manos del actual alcalde, Sergio Fajardo, es un caso digno de estudio en seminarios internacionales. Aparte de ser la ciudad capital colombiana con mayor eficiencia fiscal, ha recibido en los dos últimos años calificación excepcional en manejos financieros públicos.

Si yo fuera medellinense, no vacilaría en votar por quien ofrece mayores garantías de continuación de la gran obra de Fajardo. Hablo de su secretario de Gobierno, Alonso Salazar.

ESQUIRLAS. Con dolorosa rapidez, y cuando aspiraba a refugiarse pronto entre sus libros, se ha ido Lázaro Mejía, ilustre abogado y economista, lector incansable, querido amigo… Una rayita más en la pared.

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20th Octubre 2007

Un Jojoy por dos Mancusos

Dejé de coleccionar monas por la época del Pokemón, y todavía me arrepiento. Reconozco que ya era un señor mayor, y que el
espectáculo de un abuelo que cambiaba cromos en los parques con culicagaos resultaba algo extravagante. Sabiendo cómo trabajan los pederastas, me habría parecido incluso un poco sospechoso.

Pero en esos tiempos, hace 10 o 15 años, aún no habían salido del clóset ni de las sacristías todos los acosadores infantiles, de modo que un cincuentón que negociara monas con los niños sólo despertaba la sensación de que debía tratarse de un idiota.

No era así, sin embargo. Yo no acudía a los parques y a las salidas de los colegios a intercambiar pokemones porque fuera un idiota, sino porque las monas me producen una incurable nostalgia. Son para mí lo que las magdalenas para Proust: un viaje instantáneo al pasado infantil, a aquellos años en que éramos felices, el mundo era más seguro y Santa Fe ganaba campeonatos.

Como a muchos de mis contemporáneos, la fiebre por coleccionar álbumes de figuritas surgió, precisamente, por el fútbol. Debía de tener cinco o seis años cuando salieron ‘los Caramelos crack’, unos dulces envueltos en pequeñas fotos de los mejores jugadores de El Dorado del fútbol. Los caramelos, en sí, eran espantosos.

Unas golosinas baratas que devorábamos casi por obligación mientras guardábamos, pegábamos o negociábamos lo que nos interesaba de verdad, que eran las imágenes. Creo que a mi generación le arruinaron los dientes y la barriga los dulces de ‘Caramelos crack’.

Terminada la epidemia de coleccionar futbolistas llegó la de las monas de la Italo Colombiana, una fábrica de chocolates que ofrecía los prodigios de la naturaleza en forma de laminitas multicolores. Todavía recuerdo que bastaban ‘50 fi guritas, aun repetidas’ para conseguir el álbum.

Lo demás era tragar y pegar. Estas monas perduraron más que casi todas, y si alguien me promete que todavía existen, volveré dichoso a coleccionarlas. Debo advertir, eso sí, que los dientes que no lograron cariar ‘los Caramelos crack’ los tumbó el Bonfruit de la Italo Colombiana.

Por los tiempos de las estampas de la Italo surgieron también las monas de los cuentos de Walt Disney que, como premiaban a quienes llenaban el álbum, tenían cuatro o cinco cromos que no salían nunca.

Lo mismo ocurrió con los ‘Caramelos Reyes del Ring’: nadie pudo conseguir nunca la imagen del Enmascarado de Plata, y, en cambio, aún encuentro, cuando reviso mis cajones, estampitas de Araña Fuentes y el Águila Israelita, que eran tiradas.

Además de futbolistas y luchadores, coleccioné, sin completar sus álbumes, los caballos del Hipódromo de Techo, los ciclistas de la Vuelta a Colombia, las estrellas de Hollywood y los grandes jugadores de la Copa Mundo.

El álbum ‘Maravillas del reino animal’ marcó una nueva etapa. Se acababan los dulces y se acababan los premios. Los productores de estas ilustraciones entendieron que lo que impulsa al ser humano a comprar monas es el prurito de poseerlas, no el balón o los patines que le regalen por conseguirlo.

Esta serie no sólo constituyó la mejor lección que los estudiantes de entonces recibimos sobre zoología, sino que permitió que, por primera vez, pudiéramos exhibir un álbum completo.

Suspendo aquí la lista, no sin antes advertir que continúo contagiado por el virus de las monas y que en estos momentos me faltan pocas láminas para cerrar el ‘Libro de la Liga Alemana de Hockey y el Gran álbum de la flora noruega’.

Respecto a Colombia, perdí la pista de lo que coleccionan ahora los niños. Y es porque, como bien sugiere Orlando Zuluaga, lector de esta columna, me asalta el temor de que los cromos de hoy estén contaminados por la triste y tenaz realidad nacional.

De ser así, habrá quien tenga repetida la mona de Don Berna, quien ofrezca un Jojoy por dos Mancusos, quien permute cuatro estampitas del Mugre por una de Macaco y quien atesore las imágenes de perfil y de frente de Jabón, Monoleche y Rasguño.

En cuanto a Chupeta, tiene tantas caras, que él sólo daría para un álbum. Presiento, sin embargo, que será imposible completar
la colección por falta de una mona. Y es que, desde los tiempos del Caguán, Tirofijo no sale nunca. Como el Enmascarado de Plata.

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16th Octubre 2007

La hampocracia y la montaña rusa

Los criminales dictan la agenda y el país vive hipertenso.

¿Miente el presidente Uribe cuando acusa a un magistrado de la Corte Suprema de intentar montarle una trampa con ayuda del paramilitar ‘Tasmania’? ¿Miente el magistrado cuando sugiere que es falso lo que dice Uribe pues no existe tal conspiracion?

Yo apuesto todo contra sencillo a que si alguien miente es ‘Tasmania’. Temo que, una vez más, el país pisó la cascarita y marcha al ritmo y compás que le interpretan los hampones y sus abogados. No era nadie ‘Tasmania’ hace dos semanas. Ahora es personaje. Mañana le dedicarán un programa especial de televisión. Pasado mañana publicará su libro. Al día siguiente quizás saldrá hacia Estados Unidos protegido por el gobierno de ese país para recitar la cartilla que le entreguen, a cambio de un nuevo rostro y una pena que da pena. Con un poco de suerte, también su última amante mojará primeras páginas, televisión, libro e incluso entrevistas en prensa extranjera. La de las “revelaciones”, chimbas o no, es una copa para todos llena, y el bandido que no la aproveche es porque no quiere.

Así ha sido desde que el país aceptó que los criminales fijaran la agenda de la política y de la prensa. Es un horóscopo perverso. Estamos bajo el signo de ‘Tasmania’, como antes lo estuvimos bajo el de Virginia Vallejo, Patiño Fómeque, ‘Chupeta’, ‘Rasguño’, Mancuso, ‘Pitirri’… Y no sigo porque parece que presentara una nómina de circo.

No es posible negar la importancia que en ciertos casos tienen ciertas declaraciones de personajes vinculados al mundo del delito. Algunos crímenes solo se descubren a partir de pistas que ellos ofrecen. Pero insisto en que su testimonio puede y suele estar alterado por intereses de diversa índole -desde venganzas hasta rebaja de castigos- y sirve apenas como punto de partida para investigaciones. En el planeta entero los delincuentes son fuentes de información: pero una fuente sospechosa, que es preciso verificar y ampliar por otros medios. Solo en Colombia se convierten en constantes protagonistas de la actualidad a través de entrevistas, documentos o declaraciones sin contrastar. Ya es bastante grave que ellos sean motor del periodismo más fácil del mundo; pero es que, además, se dan el lujo de promover terremotos institucionales y emitir descalificaciones que luego encuentran generosa e ingenua acogida en el exterior.

Es preciso modificar la agenda tremendista que nos aplasta. Que todos -gobernantes, políticos, jurisperitos, líderes de opinión, periodistas- hagamos un alto en el camino y optemos por gestionar de manera más sosegada el planteamiento y solución de los problemas. Todos los debates y procedimientos caben: desde adelantar un juicio con todo el rigor de la ley a los ‘parapolíticos’ hasta avanzar hacia un intercambio humanitario. Pero no a fuerza de espasmos nacionales y sacudones. El Presidente tiene que tomar Prozac; sus amigos no pueden seguir pensando que un buen resultado en las encuestas los autoriza a todo; muchos de sus enemigos también deben serenarse; los jueces y magistrados, concentrarse en su misión; los periodistas, escoger la información sólida y seria que necesitamos. De lo contrario, cada bombazo de opinión provoca como respuesta un bombazo aún mayor, capaz de desplazar al anterior de la vitrina y, entre unos y otros, el país
vive sometido un permanente ataque de nervios.

Faltan casi tres años para que termine Uribe II (apenas vamos en Uribe 0,30), y ya nos armaron el enconado debate de Uribe III.
La época de elecciones regionales es mala para apaciguar ánimos. Pero, pasado el 28 de octubre, mucho convendría al país reflexionar sobre esta montaña rusa en la que estamos montados.

ESQUIRLAS. ¡Qué Selección Brasil más aburrida! Hace años que terminó en ella la magia de Pelé y el “jogo bonito”. El domingo, Colombia se parecía más a Brasil que Brasil mismo.

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13th Octubre 2007

Entrevista con el pene

Cuando acudí a la cita con el pene para la primera entrevista exclusiva que concede en mucho tiempo, muy amable, como casi siempre, se paró y salió a recibirme. Durante las siguientes dos horas se mantuvo atento y dispuesto, algo poco habitual en él. He aquí mis preguntas y sus respuestas.

Portada en SoHo y Donjuán, informe especial en Carrusel, notas en numerosas revistas e incluso un documental de televisión sobre usted. ¿No lo fatiga tanta exposición pública?

Mi personalidad es más bien recatada y tímida. Procuro no hacer mucho ruido ni mucho bulto, y solo en la intimidad despliego mi personalidad sin remilgos. Por eso puedo asegurarle que me fatiga asomarme a la fama, y creo que esa fatiga a veces se nota.

Durante muchos años usted fue un tema tabú. ¿Está contento de no serlo más?

En absoluto. Como tabú era más misterioso y atractivo, suscitaba más intriga y curiosidad. Ahora estoy a punto de convertirme, y perdóneme la comparación, en un trozo de carne más, como el hígado o el bazo.

¿Considera inmerecida tanta fama? 

En ningún caso. No vaya a pensar que estoy crecido, pero considero que mi papel es fundamental en el organismo humano. Soy lo que se denominaría un pluriempleado: tengo a mi cargo deberes de micción, de reproducción, de satisfacción sexual y de simbolismo de género.

No creo que ninguno de mis colegas, ni siquiera el corazón o la cabeza, lleven a cuestas tantas responsabilidades.

Sin embargo, dicen que la cabeza es la principal zona erógena.

Mentira. Si fuera así, las peluquerías estarían prohibidas por la Iglesia. Las mujeres acuden con costosos peinados a recepciones y no pasa nada. En cambio, atrévase a exhibirme a mí en una fiesta y verá el revuelo que se arma.

Uno de los problemas que surgen con su popularidad es la manera de denominarlo. ¿Le gusta el nombre de pene?

Preferiría un poco más de respeto. Don Pene, por ejemplo. Pero le confieso que odio ese nombrecito, pues no corresponde a mi personalidad cambiante y fogosa. Me gustaría haberme llamado Retruécano o Don Samaritano. Digo, por la fuerza del sonido y la longitud de la palabra. Incluso, me habría transado por que me llamaran Don Sama en estado de flacidez y el Gran Samaritano en estado de entusiasmo.

¿Le gusta el nombre de falo?

Otra idiotez bisílaba. Y le ruego que no pasemos al capítulo de los nombres femeninos, algo que rechazo indignado, pues un símbolo de la virilidad no puede llevar nombre de mujer. Tampoco los apodos infantiles: pipí, por ejemplo. ¿A usted le gustaría llamarse pipí? No. Bueno, pues a mí tampoco.

Se siente bien representado por el Tino Asprilla?

Le ruego que no descendamos al terreno de lo particular y lo casuístico. Yo soy un modelo, una referencia general, un arquetipo. No me queda bien, por mi posición, andar diciendo si esta o aquella representación me gustan o no.

Pero dígame al menos si considera que el tamaño es importante.

¡Pero cómo no va a ser importante! El tamaño impresiona, emociona, incluso puede atemorizar. Lo que pasa es que no es lo más importante. Mire: mi talla no es lo que más me interesa, porque yo no soy un basquetbolista sino un pipí. Hay otros atributos que merecerían mayor atención.

Por ejemplo… Como en cualquier otro ser, los atributos espirituales: el cariño, la bondad, la delicadeza, la solidaridad. Y, mucha atención, la caballerosidad.

¿Por qué la caballerosidad?

Pues porque un individuo educado se incorporará siempre en presencia de una dama y porque el caballero repite.

¿Qué opina de la circuncisión?

La apruebo, aunque pueda resultar algo doloroso. Yo siempre he sido muy frentero, voy por la vida a pecho descubierto y rechazo toda suerte de embozos y disfraces. Mi personalidad no tiene pliegues.

¿Considera al Viagra un amigo? 

Como dijo el filósofo: “Agradece toda mano que ayude a levantarte”.

¿Cree que el mundo está obsesionado con el sexo?

Sí. A mí me gustaría que valoraran un poco más mis funciones excretoras, por ejemplo. Solo los que han sufrido cistitis, cálculos de uretra o irritaciones urinarias saben que, al lado de ellas, la disfunción eréctil es un juego de niños.

¿Algún consejo a los penes que lean esta revista? 

En caso de dificultades, queridos colegas, “fe y dignidad”. Como en los viejos tiempos.

Por Daniel Samper Pizano

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