Déjala correr
Es curioso: en los últimos meses se ha producido una arremetida tremenda de las autoridades contra las personas que hacen sus necesidades en la calle. Un concejal de Bogotá propone fuertes multas a quienes humedezcan indebidamente paredes o prados, mientras que el nuevo Código Nacional de Policía, que estudiará el Congreso a comienzos del año próximo, establece cárcel por un máximo de tres días a los infractores.
o especifica si será de 24 horas en caso de Número Uno, como dicen mis tías bien habladas, de 48 horas si se trata de Número Dos y de 72 en caso de que fueren Número Uno y Número Dos.
ero yo, deseoso de colaborar con los legisladores que se ocuparán de este tema, les cuento que es casi imposible Número Dos sin Número Uno; de modo que al final la sanción tendrá que ser de 24 o de 72 horas.
ntiendo que actualmente esta clase de descortesías sólo acarrean un regaño del señor agente o una multa de diez pesos.
Comprensible: el Código tiene 37 años de atraso respecto a la depreciación de la moneda. Sobre estos temas se ha hablado y se ha escrito abundante Número Dos en las últimas semanas, y he llegado a leer hasta editoriales acerca de las posiciones, suposiciones y deposiciones de lo que debe ser la ley respecto a quienes aún no han aprendido que la época de “¡agua va!” ya terminó y ahora esas cosas se hacen en el baño o, metafóricamente hablando, en el trabajo y, sobre todo, en cargos que permitan dilapidar el Tesoro Público.
o digo que yo esté de acuerdo con los ciudadanos inciviles que incurren en semejantes conductas. Pero me parece que se está gastando más tiempo y más tinta en analizar los tropiezos excrementicios populares que otros problemas muchísimo más graves.
e todos modos, conviene saber que los colombianos no somos los únicos que hacemos semejantes porquerías. He recogido algunos ejemplos españoles que lo demuestran. En Granada, verbigracia, hace pocos años fueron multadas 105 personas por ensuciar la calle de esta manera, y en Vigo llegó a crearse verdadera alarma por el auge de las aguas que no has de beber.
EnMadrid han caído multas no solo para quienes dejan sus huellas en la calle, sino para los que no evitan que lo hagan sus perros. El pueblo de Mataró (Cataluña) se considera afortunado, porque en el 2006 solo hubo 30 infracciones por orinar en la vía pública, pero en cambio pasaron de 2.000 las sanciones por consumo de droga.
tros países también enfrentan el problema. Nicaragua se propone multar a los ciudadanos que se desahoguen en descampado, y estimo que naciones como Bolivia y Perú, donde las polleras suelen ocultar ejercicios de micción femenina, tendrán más mujeres castigadas que hombres. No quiero imaginar qué dirían, si pudieran hablar, los muros vecinos a los pubs irlandeses y las cervecerías de Munich.
No. No es fácil combatir práctica tan aborrecible, entre otras cosas porque -lo confi eso antes de que la Fiscalía General de la Nación pueda judicializar a quien lo diga- no hay nada más aliviador que un buen ejercicio de Número Uno en lugar prohibido. El autor siente
ue colaboró con la naturaleza, que ganó años de vida, que asiste a un nuevo amanecer…
Quizás lo más práctico no sea meter a la cárcel a los que sufren de cistitis, sino aplicar la fórmula que propuso un divertido panfl eto anónimo santafereño en 1842, cuando el alcalde de Bogotá, Alfonso Acevedo, quiso combatir el desaseo de la ciudad. El volante era un decreto falso fi rmado por Acevedo, cuyo artículo segundo decía, según transcribe el tomo segundo de La Historia de Bogotá de Villegas Editores: “Si se cogiere in fraganti a alguno (de los transgresores), se le hará recoger con la mano el ingrediente y se presentará con él en mi oficina”.
Todo ello me obliga a recordar el viejo cuento de Cosiaca, popular personaje de Medellín, a quien alguien sorprende una madrugada cuando acaba de depositar un infamante Número Dos en plena acera de la calle Junín.
- Cosiaca -le dice el escandalizado transeúnte-, ¡esto es el colmo! ¡Voy a dar parte a la autoridad!
A lo que replica el otro, subiéndose los pantalones:
– Por mí, bien puede dársela toda…
posted in Postre de Notas | 0 Comments