Están faltando mandamientos (2)
Hace pocas semanas la Iglesia Católica proclamó con sapiencia suma los Diez Mandamientos del Conductor. Trata con ello de acomodar a las normas cristianas la conducta de esos ciudadanos que se transforman en fieras, locos o idiotas cuando agarran un timón.
Temo, sin embargo, que no basta con la lista del Papa para controlar la peste de los accidentes de calle y carretera. Mi teoría es que no todos los conductores son iguales; cada quien peca por su lado, y eso obliga a proponer mandamientos diferentes para cada grupo.
La semana pasada presenté a las autoridades vaticanas y a los lectores de esta columna los decálogos correspondientes a los choferes de camión y las señoras al volante.
Esta semana haré lo propio con las dos categorías que aún me faltan: los ejecutivos briosos y los jóvenes ‘play’.
Helos aquí.
Los diez mandamientos del ejecutivo brioso
Respetarás a los conductores de automóviles más baratos que el tuyo, porque a los ojos de Dios y de la ley son exactamente iguales la vieja pendeja que maneja un R-4 y tú, tan fino y elegante en tu BMW.
No creerás que tu potencia sexual depende de la cilindrada de tu automóvil.
Evitarás manejar con una sola mano mientras con la otra enciendes cigarrillos, fumas, sintonizas el radio, te peinas y escoges los discos que quieres oír.
Estando al volante, no usarás gafas negras de noche aunque te sientas divino con ellas.
Cuando violes el reglamento de Tránsito, por ningún motivo entregarás al agente tu pase con un billete gordo que “se te olvidó adentro por distracción”.
Si el policía insiste en imponerte la multa, no le gritarás en la cara: “¡Usted no sabe quién soy yo, y se va a meter en un lío!”
Recordarás permanentemente que la velocidad permitida no depende del sueldo que recibes.
Desconectarás el celular al subirte al carro. Piensa que Julio Mario rara vez lo usa.
No pitarás enardecido en los atascos. Es verdad que con eso llamas la atención, pero no te imaginas lo que la gente comenta de ti en esos casos.
Entenderás que, cuando te entran ganas de contratar un trío y largarte a pasear con tus amigas, es porque ha llegado la hora de irse a dormir la perra en casa.
Los diez mandamientos del chico ‘play’
No robarás el carro de papi.
No conducirás sin pase.
No te embucharás de cerveza si tienes que manejar.
No meterás más de nueve o diez amigos en el automóvil.
No tratarás de que la ciudad entera oiga la música que pones en el carro.
No echarás piques de velocidad con otros chicos como tú.
No le dirás al policía de Tráfico que te retiene: “¡Usted no sabe quién es mi papá, chupa ignorante, y se va a meter en un lío!”
Recuerda que no eres más chévere por el hecho de negarte a usar el cinturón de seguridad.
No te meterás el iPod en la oreja como si fuera un copito para la cera.
Si vas a hacer cositas en el carro con tu novia, al menos esperarás a que esté parqueado en lugar discreto.