Pero, ¿qué es lo mejor?
En un reciente artículo critiqué el Día de la Madre porque considero que se ha convertido en un certamen comercial, y pedí que se abolieran los regalos obligatorios a mamá, desnaturalizados por el apetito mercantil. Muchos lectores expresaron su desacuerdo con mi posición, y otros señalaron que la soberbia me impedía ver que estaba equivocado en mi argumento, ya que los objetos de valor expresan amor por los antepasados.
Para demostrar que los equivocados son ellos, acepto con humildad franciscana que me convencieron y me dispongo a modificar mi posición. Así, pues, estoy dispuesto a corregir mi actitud de entonces para afirmar que el Día del Padre debe consolidarse como una fecha sentimental en que los hijos regalan a papá toda suerte de presentes pagados, eso sí, de su propio peculio.
Con ello demostrarán su amor por los antepasados, como exigen los lectores, aunque no ocurra igual con las antepasadas. Abrumemos de obsequios al taita cuando llegue su Día, y después combatamos el mercantilismo prescindiendo de todo regalo a mamá que no sea un dibujito o un poema.
CARRUSEL está sintonizado en esta onda. Su lema es “lo mejor para papá”. Sin embargo, resulta difícil precisar qué es “lo mejor”. Algunos incurren en un error típico al creer que lo mejor es lo más caro. No necesariamente es así.
Algunos dichos los apoyan (“Lo barato resulta caro”, por ejemplo), pero se ha descubierto que estos refranes fueron elaborados a petición de fabricantes de productos costosísimos. Serrat, en cambio, deja en claro que “no hay que confundir valor y precio”. Y José Alfredo Jiménez, imbuido por lamentable mentalidad consumista, dice: “Yo no nací pa’ pobre/ me gusta todo lo bueno”.
¿Quién ha dicho que el pobre no puede conseguir lo bueno? Aquí coexisten una curiosidad y una paradoja. La curiosidad es que lo bueno no depende forzosamente del dinero, y la paradoja es que a menudo el pobre tiene lo bueno, y no lo sabe.
En mi condición de periodista he viajado por medio mundo; me han invitado a lugares donde solamente llegan los dueños de grandes empresas; he probado los manjares más exquisitos, dormido en los más lujosos hoteles y acudido a los restaurantes más finos. Basado en esta amplia y gratuita experiencia puedo ahora proclamar la verdad sobre lo bueno, lo mejor y lo malo. De modo que tomen nota los jóvenes:
* No es mejor el caviar que el arroz con coco…
* No es mejor un sacoleva nuevo que un viejo bluyín…
* No es mejor un jarrón chino que una urna precolombina…
* No es mejor un martini en el salón de un palacio que un canelazo al pie de una chimenea…
* No es mejor la porcelana Lladró de Don Quijote y Sancho que un gato de plastilina hecha por el hijo o la nieta…
* No es mejor una bebida energética que un sorbete de curuba…
* No es mejor el mármol que el ladrillo…
* No es mejor un lied cantado por soprano alemana que una cumbia interpretada por Totó la Momposi na…
* No es mejor ir de paseo con cartera de Gucci que con mochila arhuaca…
* No es mejor una cena de corbata negra que una pa rranda vallenata…
* No es mejor la nouvelle cuisine que la fritanga…
* No es mejor faisán a la Normanda con tenedor de plata que pollo a la brasa con la mano…
* No es mejor “La muerte del cisne” que “Se murió mi gallo tuerto”…
* No es mejor trasnochar que madrugar…
* No es mejor rico enfermo que pobre sano (a menos que se trate de rico un poquito enfermo y sano su mamente pobre)…
* No es mejor Bilbao que Zipaquirá, si descontamos el Museo Guggenheim…
* No es mejor un buen partido de balonmano que un mal partido de fútbol…
* No es mejor una obra de Paulo Coelho en edición de tapas doradas que la más rústica edición de Cien años de soledad.
* No es mejor la admirable firmeza en el error que la duda terrible en el acierto…
Dicho lo anterior, hay que agregar lo siguiente:
* Sí es mejor viajar en clase ejecutiva que en turismo, pero ambas aterrizan al tiempo…
* Sí es mejor un Mercedes Benz que un Volkswagen, pero a nadie han llamado arribista, lobo y nuevo rico por comprar un Volkswagen…
* Sí es mejor ojo bonito que gafa fina, a menos que el ojo no solo sea bonito sino miope…
* Sí es mejor ver un partido de fútbol en televisor de plasma de 38 pulgadas que en un portátil de 21, pero el marcador final será el mismo…
* Sí es mejor malo conocido que bueno por conocer, pero no conviene olvidar que también es mejor solo que mal acompañado.